Resulta que en el post sobre Bankia y Banesto hubo quien me acuso de escribir lo mismo que había manifestado Conde en Intereconomía. Lo más cachondo es que el propio Conde decía en un tweet que no conocía a Wahnon. Evidentemente, al que comentaba el post le confundía la noche. Pero me picó la curiosidad y me acerque por el blog del ex-presidente de Banesto, a ver que se cocía. Y me encontré con este post sobre Montoro, y sus afirmaciones a raíz del caso Banesto el 30 de diciembre del 93 en el Congreso. Extraigo las siguientes joyas:
Por otro lado, llama la atención que la ampliación de capital que Banesto realizó el verano pasado contara con todos los beneplácitos de las autoridades, incluido el de la Comisión Nacional del Mercado de Valores
En un caso como éste hay que hacer el mayor esfuerzo de clarificación posible. Hay que esclarecer, con el máximo detalle, cómo se ha llegado a generar un desequilibrio en el balance del Banco tan acusado como para motivar una acción contundente del Banco de España, porque es obvio que un agujero de tal tamaño no se engendra en poco tiempo, no aparece en pocas semanas.
Obviamente, no se puede cargar más sobre las maltrechas espaldas de las presupuestos públicos, habida cuenta de la magnitud, de la importancia excesiva de nuestro déficit presupuestario,que se ha convertido en un obstáculo infranqueable para la recuperación económica. El auténtico desafío [...] es encontrar el medio para que la financiación no suponga problemas adicionales para la maltrecha economía de los españoles.
Ya me imagino las excusas: que si las circunstancias no son las mismas, que si prietas las filas, que si me pagan con el oro de Moscú, que si hay que ser práctico y no un taliban ideológico, etc. Lo que queráis, pero el Dr. Cristóbal me preocupa, ya que no es la primera vez que Mr. Montoro escapa a su control. Veamos al Dr. Cristóbal en campaña electoral:
A ver si no vamos a estar ante El extraño caso del Dr. Cristóbal y Mr. Montoro y de lo que se trata es de un supuesto de posesión demoniaca o extraterrestre, que va saltando de ministro en ministro (debe ser lo que llaman transversalidad, responsabilidad o pragmatismo)