
Menudo final que vivimos ayer en el Masters 2011, por un momento llegamos a pensar como sería un playoff entre más de cuatro jugadores, porque durante algunos minutos, el atasco en la cabeza de la clasificación era simplemente impresionante, creo que a algunos de nosotros, nos costó conciliar el sueño de la emoción que habíamos vivido.
Charl Schwartzel se impondría finalmente por dos golpes de ventaja sobre Jason Day y Adam Scott, algo que alguno de nosotros nos alegró, porque ver ganar el Masters a alguien con un putter escoba, reconozco que no era santo de mi devoción. Eso sí, no se puede negar que el putter escoba y él hagan una buena dupla, porque durante los nueve últimos hoyos, consiguió unos cuantos putts de gran valor. Lo de Jason Day para sacarse también el sombrero, su primer Masters acabado en segunda posición y con tres birdies en los tres últimos hoyos. Pero no nos debíamos olvidar que el Masters nunca había sido ganado por un aussie ni por alguien que hubiese ganado el concurso de pares tres y eso que Luke Donald lo intentó y de que manera, porque tras irse al agua en el 12, con el consiguiente doble bogey, sería capaz de llegar al tee del 17 con un acumulado de -10.
Pero ayer era el día de Charl Schawrtzel, porque cuando un jugador en los primeros hoyos emboca un maravilloso,creativo y largo golpe rodado para birdie, y más tarde embocar desde la calle y conseguir un eagle, es más que un claro indicio, de que la diosa fortuna ya había elegido cual era su favorito. Además, de que alguien que firma 66 golpes en la última jornada, con cuatro birdies en los últimos hoyos, con todo lo que estaba pasando en el campo, es un digno ganador del Masters y de los más que posibles grandes con los que puede adornar su curriculum.
Charl Schwartzel no era un desconocido para los europeos, múltiple ganador del Circuito Europeo y que para algunos, entre los que me incluyo, entraba desde el año pasado, en la quiniela de los posibles ganadores para el Masters, este año también me acordé de el en la porra, aunque la admiración por Bubba Watson al final me pudo, pero un jugador que ayer demostró al mundo, que tiene golf para aburrir.
Quien no nos aburrió ayer fue Tiger Woods, creó uno de sus momentos, pegó golpes impresionantes, como esa madera bajita y al draw del hoyo 8, pero al final el putter lo abandonó, primero en el hoyo 12, fallando un putt de vuelta corto y luego en el hoyo 15 para intentar conseguir el eagle y que su momento se prolongase. Tiger Woods ayer nos demostró que está de vuelta en todas sus facetas, incluida aquella que ronda la mala educación, porque su entrevista cortante al finalizar su ronda, dista mucho de como otro de los protagonistas de la jornada se enfrentó a dicho momento. Estoy hablando de Rory McIlroy.
Rory McIlroy era el favorito, cuatro golpes de ventaja, descaro y un swing potente y equilibrado que es una delicia verlo, pero ayer, desde muy temprano en su ronda, nos dio señales de que su putter no andaba fino, fallando putts de los que no hay que fallar si uno quiere ganar un grande, la distancia se acortaba, desaparecía, hasta que finalmente, en el hoyo diez, a ese swing equilibrado del que hablaba, se le salió la cadena, pegando una espantada importante, a lo que se sumaría un par de errores para firmar en el hoyo diez un doloroso triple bogey. No obstante, Rory seguió luchando con salidón al once y tiro con mucho riesgo al green del once, pero ayer su putt no estaba en el Agusta National, mal en el 11, cuatripateo en el 12 tras una gran salida…Pero ayer Rory McIlroy demostró que las debacles no están reñidas con la educación, porque aunque pocas imágenes vimos de sus hoyos finales, yo al menos no vi ningún mal gesto, tan sólo la imagen de un jugador superclase apoyado en su driver, fruto de la dureza con la que el golf lo estaba tratando, pero sin impedir todo eso, una más que correcta entrevista para los medios.
