A la mayoría os encantan, porque ¿qué mejor época que ponerse lentejuelas que en Navidades?, nos recuerda que estamos en fiestas y que hay que arreglarse y permitirnos esas extravagancias que el resto del año evitamos. Por ejemplo, Andrea OcGog es toda una entusiasta de las lentejuelas:
Si absolutamente!! Nada que con mucha actitud y por supuesto estilo no se pueda llevar !! Por favor evitar caer en lo vulgar y de mal gusto!! Pero obvio que le apuesto, nada puede evitar que brilles por belleza, diseño, clase y estilo como te lo puede dar un espectacular toque de finas lentejuelas !
Por supuesto, hay gustos para todo, y Marta.h nos razona porqué las lentejuelas no van con ella:
Yo sinceramente no. No hay cosa que me parezca más choni. Hay gente que no pasa por las hombreras, gente que no pasa por los colores flúor y yo no paso por parecer la estrella del portal de belén sea Navidad o no.
Muy pocos recuerdan ya las polémicas que surgieron de esta colaboración: la oposición del diseñador alemán a que se fabricase su ropa en tallas mayores a la 40, la selección de tiendas, la cantidad de la edición limitada… todo eso se olvidó en cuanto decidieron seguir con esta idea contratando al año siguiente a Stella McCartney (cuya colección fue un gran éxito de ventas), lo que les animó a continuar con Viktor & Rolf en 2006, Roberto Cavalli en 2007 y que fue realmente quien desató esta histeria colectiva que vivimos ahora, Comme des Garçons en 2008, Matthew Williamson, Jimmy Choo y Sonia Rykiel lo hicieron en 2009, Lanvin en 2010 y Versace en 2011, que parece que repetirán con una segunda colección para la Primavera de 2012 y con Marni, cuya colaboración anunciada ayer fue la noticia del día.
En realidad estas colaboraciones son tremendamente beneficiosas para ambos socios ya que el diseñador consigue una buena cantidad de dinero por el trabajo y una publicidad gratuita para su marca que si tuviese que pagarla valdría muchos millones, sobre todo en el caso de marcas como Marni, completamente desconocidas para el gran público, y los “retailers” consiguen crear un aura de modernidad a la vez que también se benefician de esa publicidad gratuita como explicó perfectamente en su artículo del New York Times Eric Wilson.
Target, el segundo mayor discount store de Estados Unidos tras Wal-Mart, vende en estos momentos una colección de 245 artículos de Missoni que van desde un cojín, una chaqueta o una funda para el iPhone y una colección para fiestas de uno de los últimos diseñadores que han entrado en el selcto club de la alta costura, Giambattista Valli. Pero antes parasaron por sus estanterías Zac Posen, Rodarte, Alexander McQueen, Ana Sui o Proenza Schouler. Además, y a diferencia de lo que ocurre con las colecciones de H&M, a estas cualquier persona interesada tiene acceso real a ellas ya que se pueden comprar por Internet (aunque para todas siempre está el recurso de Ebay).
Pero estas colaboraciones también son un refugio para diseñadores caídos en desgracia como le ha ocurrido a Olivier Theyskens que ahora colabora con Theory o la que mantuvieron hasta hace muy poco Jil Sander con Uniqlo.
Las marcas españolas no son ajenas a estas colaboraciones y hoy por hoy podemos encontrar en las tiendas de Hoss las prendas que Miguel Palacio ha creado para esta firma o las que ha diseñado el grandísimo Christian Lacroix con Desigual, marca que también cuenta entre sus diseñadores con José Castro y que afirma que en estas colecciones tienen la misma libertad creativa que para las de su propia marca.
El mundo en el que vivivimos, en el que la moda vive uno de los momentos de mayor éxito de la historia, y en el que nos han hecho creer que existe lo que algunos han bautizado como “lujo democrático“ y que para mi sería la definición del un oxímoron perfecto, estas colaboraciones que crean la falsa apariencia de tener algo exclusivo en tu armario por el simple hecho de poner en la etiqueta el nombre de un gran diseñador sin tener en cuenta que su fama suele basarse no solo en el diseño sino en la calidad de las telas, cuidado de los detalles, perfección de los cortes… todas esas cosas que hacen que la ropa siente mejor y que es lo que realmente encarece el producto.
Pero si por tan poco podemos ser felices ¿por qué no vamos a serlo?