Aquí os traigo nuevo material sobre el esperado regreso del hombre araña. Después de distribuir un tráiler para el mercado japonés (lo podéis ver aquí, es más o menos lo que ya vimos en el último avance) Columbia Pictures ha lanzado dos nuevos carteles de ‘The Amazing Spider-Man’, que se estrena el próximo 6 de julio en España (tres días más tarde que en Estados Unidos) en salas 2D y 3D. Arriba tenéis el que se ha calificado como póster final o definitivo (aunque estoy seguro que saldrán, por lo menos, doscientos más), intenso y oscuro, lo que se lleva hoy en día, y más abajo hay otro diferente para cines IMAX, que es bastante sosico. También he añadido los últimos cuatro carteles que estaban circulando en Internet, que no habíamos puesto antes porque se ven un poco borrosos; están centrados en los tres personajes principales de la película, Peter Parker alias Spider-Man (Andrew Garfield), Gwen Stacy alias Estoy-más-rica-que-Mary-Jane (Emma Stone) y Curt Connors alias El Lagarto (Rhys Ifans). No aportan gran cosa pero ahí quedan, para los fans.
Alvin Sargent, Steve Kloves y James Vanderbilt han sido los guionistas encargados de reescribir el origen del famoso héroe de Marvel para esta ‘The Amazing Spider-Man’ que ha sido dirigida Marc Webb, responsable de la comedia romántica ‘(500) días juntos’ (’(500) Days With Summer’). Martin Sheen, Sally Field, Denis Leary, Embeth Davidtz, Chris Zylka, Campbell Scott y C. Thomas Howell acompañan a Garfield, Stone e Ifans en el reparto del reinicio de las aventuras cinematográficas del trepamuros. Os recuerdo la sinopsis: Como la mayoría de los adolescentes de su edad, Peter está tratando de averiguar quién es y cómo ha llegado a ser la persona que es hoy; en su viaje para juntar las piezas de su pasado, descubre un secreto que su padre guardaba, un secreto que marcará su destino como Spider-Man. ¿Qué película esperáis con mayor interés: ‘Los Vengadores’, ‘The Amazing Spider-Man’ o el final de Batman?
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PD: Webb ha dejado caer que “quizá” el nuevo Peter no adquiere sus poderes por la picadura de una araña radioactiva, como pasa en los cómics y el film de Sam Raimi. Suena a que busca una polémica parecida a la de las Tortugas Ninja, ¿no?
Ahí sigue, en lo más alto. ‘Los juegos del hambre’ (‘The Hunger Games’) es la película más taquillera en Estados Unidos por cuarta semana consecutiva, un logro que no se veía desde ‘Avatar’ (que aguantó siete). Protagonizada por Jennifer Lawrence, Liam Hemsworth y Josh Hutcherson, la adaptación del best-seller juvenil de Suzanne Collins solo perdió un 32% de recaudación durante el pasado fin de semana, suma ya 337 millones de dólares en EE.UU. y más de 530 en todo el mundo. Es el título más exitoso de lo que llevamos de año, a falta de que lleguen ‘Los Vengadores’ (‘The Avengers’), ‘El caballero oscuro: La leyenda renace’ (‘The Dark Knight Rises’), ‘The Amazing Spider-Man’, ‘Prometheus’ y ‘El Hobbit’, principales candidatas al puesto de película más taquillera de 2012. ‘Los Juegos del Hambre’ se estrena el viernes en nuestro país.
Tres novedades han logrado colarse en el top 10 de la taquilla USA. En el segundo puesto encontramos ‘The Three Stooges’, lo nuevo de los hermanos Farrelly, ex reyes de la comedia gamberra. Como sabréis, la película es una reinvención de los personajes que aquí conocemos como ‘Los tres chiflados’, encarnados ahora por Sean Hayes, Will Sasso y Chris Diamantopoulos, a los que acompañan la supermodelo Kate Upton o el genial Larry David, entre otros. A pesar de que el tráiler pintaba bastante mal, el film no ha sido vapuleado, logra el aprobado en la exigente Metacritic (5,4) y suspende en IMDb aunque llega al 4,3. La recaudación es floja pero no mala teniendo en cuenta la competencia, que hace tiempo que pasó la mejor época de los Farrelly y que la película solo costó 30 millones. De momento no hay fecha para España.
En el tercer puesto aparece ‘The Cabin in the Woods’, uno de los títulos más interesantes del año (y de los más esperados, se suponía que iba a estrenarse en 2010). Dirige Drew Goddard un guion de Joss Whedon que al parecer está repleto de guiños al cine de terror y giros sorprendentes. Había leído que era una gozada “friki” pero lo cierto es que la película ha gustado mucho tanto en IMDb (7,9) como en Metacritic (7,2) así que debe resultar divertida para cualquier tipo de público, aunque no se pillen todas las referencias. Por desgracia todavía no hay fecha de estreno para nuestro país. La que sí tiene fecha, y qué casualidad que en este caso no importe, es ‘Lockout’, que nos llegará el 8 de junio rebautizada como ‘MS1: Máxima Seguridad’. Guy Pearce y Maggie Grace protagonizan esta aventura espacial producida por Luc Besson que no pasa de la novena plaza y 6 millones de dólares. En IMDB ha gustado mucho (6,9) y en Metacritic roza el aprobado (4,7). Igual es entretenida y todo…
PD: El viernes se estrenan ‘¡Por fin solos!’ (‘Darling Companion’, de Lawrence Kasdan), ‘Cuando te encuentre (‘The Lucky One’, con Zac Efron), ‘Think Like a Man’ (comedia para la comunidad negra, dirigida por Tim Story) y ‘Jesus Henry Christ’ (comedia “indie” con Toni Collette y Michael Sheen), entre otras. Parece que ‘Los juegos del hambre’ seguirá en lo más alto por quinta semana seguida.
Tras la incomprendida, aunque con buenos resultados en la taquilla, ‘Ejecución inminente’ (‘True Crime’, 1999), Clint Eastwood recibió el guión de ‘Space Cowboys’ escrito por Ken Kaufman y Howard Klausner --que probablemente firmaron su mejor trabajo-- quien al principio no se mostró demasiado interesado en la idea --cuatro aviadores veteranos eran reclamados por la NASA para una viaje espacial a un satélite en mal funcionamiento debido a un fallo en un obsoleto sistema creado por uno de ellos--, pero tal vez movido por la moda de ese tipo de cine en aquellos años --‘Armageddon’ (id, Michael Bay, 1998) y ‘Deep Impact’ (id, Mimi Leder, 1998) era buena prueba de ello-- se atrevió a codearse con el cine-espectáculo como pocas veces había hecho, viendo las posibilidades de realizar un cariñoso guiño al género que le dio la fama, pues tal y como diría Tomás Fernádez Valentí en ‘Space Cowboys’ subyace un western.
Para ello se rodeó de tres colegas de la talla de Tommy Lee Jones, Donald Sutherlad, con quien Eastwood ya había colaborado en la divertida ‘Los violentos de Kelly’ (‘Kelly´s Heroes’, Brian G. Hutton, 1970), y James Garner, que guarda amistad con el actor/director desde los tiempos de ‘Maverick’. No puedo dejar de mencionar el dato de que, para los personajes que interpretan los segundos estaban pensados inicialmente Sean Connery y Jack Nicholson, lo cual hace que a algunos nos vuele la imaginación pensando en las posibilidades con esos dos en el reparto. En cualquier caso el cuarteto de actores es excelente y a Eastwood le salió la película más divertida de su filmografía, nunca una de las mejores --aunque Cahiers du cinemá la eligió como una de las diez mejores películas del 2000--, pero sí un digno entretenimiento que posee algún instante de maestría.
Llama la atención el hecho de que, aún reservándose el que parece el personaje central del film, es en realidad el rol de Tommy Lee Jones el que en cierto modo representa el alter ego de Eastwood, un personaje que entra de lleno en la tipología y universo característico del director. Algo similar a lo que había hecho en ‘Un mundo perfecto’ (‘A Perfect World’, 1993), en la que se había reservado un papel secundario dejando en manos de Kevin Costner el dar vida al personaje que hubiera interpretado Eastwood de ser más joven. En ‘Space Cowboys’ queda bastante claro cuando vemos que Frank Corvin (Eastwood) es un hombre felizmente casado, individualista en su trabajo y sin grandes traumas ni oscuro pasado --aunque en un momento dado sentencia que fue la única persona del planeta que quiso suicidarse cuando Neil Armstrong pisó la luna--, un poco alejado de lo que es Hawk (Lee Jones) con un pasado algo más tormentoso, viudo y enfrentado a un cáncer de páncreas que se le presenta cuando está a punto de cumplir su gran sueño.
Aunque Frank es como un especie de motor entre los cuatro personajes centrales --donde están algo desdibujados los roles de Donald Sutherland, un ligón empedernido, y James Garner, un pastor baptista, a pesar de que los actores están como pez en el agua--, la historia termina centrándose en Hawk sobre el que recae todo el peso dramático del film en su emotivo tramo final. ‘Space Cowboys’ es ante todo una película de personajes, todos muy entrañables, carismáticos y con algo que decir. La relación entre ellos está por encima de la trama espacial, por así llamarla, que a pesar de contener algún que otro momento inspirado resulta bastante convencional, aunque prácticamente es una lección de cine a todos aquellos realizadores que juegan con las nuevas tecnologías cinematográficas pero poco saben de narración. Resulta pues curioso el paralelismo entre la trama --veteranos que ayudan a novatos con toda la sapiencia de su experiencia, mucho más efectiva que el más perfecto de los ordenadores-- y la película del llamado último clásico vivo, que viene a poner rojas las caras de algunos directores modernos de blockbusters.
‘Space Cowboys’ se divide en dos partes bien diferenciadas. Aquella en la que los cuatro personajes se entrenan para la misión espacial, tramo en el que la comedia manda y algunas de las situaciones son realmente divertidas, sobre todo en lo que respecta a marcar la evidente diferencia generacional entre los cuatro veteranos y el joven grupo de astronautas. Eastwood deja de lado la característica sutileza de su cine y la cambia por un sentido del humor, a veces un poco de trazo grueso pero otras aprovechando muy bien lo que el material de partida le proporciona. Antes de que la lanzadera despegue ya se centra en Hawk haciéndole protagonista de una suave historia de amor con una de las trabajadoras de la NASA (Marcia Gay Harden) preparando al espectador para el brillante desenlace de la película. Ya en el espacio el film cambia de tercio, desaparece por completo la comedia y además de cierto suspense bien llevado --todo lo que ocurre cuando toman contacto con el satélite-- Eastwood nos brinda algunas de las mejores secuencias espaciales jamás filmadas y en las que la empresa de George Lucas, ILM, juega un gran papel. Imágenes como las de Frank y Jerry flotando en el espacio mientras observan la Tierra son de una belleza casi estremecedora.
Pero lo que más me llama la atención de ‘Space Cowboys’ es precisamente ese tratamiento de western que tiene el film y la genial forma de unir pasado, presente y futuro mediante el excelente inicio y final del film. Un prólogo en nostálgico blanco y negro en el que se ve una imagen que bien podría ser el típico horizonte del lejano oeste tan visto en infinidad de films. Unas emotivas notas musicales --‘Espacio’, compuesta por el propio Eastwood-- bañan la escena que de repente es interrumpida por el vuelo de un avión de pruebas que surca velozmente los cielos. En el otro extremo del film y al son de ‘Fly Me to the Moon’ interpretada por Frank Sinatra, comprobamos que Hawk está en la luna y en su casco se refleja la Tierra. El viejo cowboy devolviendo la mirada en uno de los finales más perfectos de los últimos años. Sólo por esa secuencia ya merece la pena haber visto la película.
‘Space Cowboys’ resultó una de las cintas más taquilleras de la filmografía de Eastwood, y es que pocos se resistieron a ver con sus propios ojos como cuatro actores veteranos muy conocidos se las ingeniaban para pasearse con sorna y maña en un film de ciencia ficción, aunque este tienda al realismo de forma prodigiosa. A pesar de lo delirante de la propuesta la historia resulta absolutamente creíble en todos momento, una de sus grandes bazas.
Tardaríamos dos años en recibir el nuevo trabajo de Eastwood que le asociaría con Brian Helgeland, guionista de cierto prestigio, preámbulo de la nueva etapa artística que iniciaría el director de ‘Sin perdón’ (‘Unforgiven’, 1992).
Inspirándose en ‘Huida a medianoche‘ (’Midnight Run‘, 1988) -divertidísima comedia de Martin Brest-, la novelista Janet Evanovich creó en 1994 al personaje de Stephanie Plum, una cazarrecompensas que comienza sus andanzas con ‘One for the Money’, que aquí se tradujo como ‘Uno por dinero’, y que las continúa a lo largo de una serie de dieciocho volúmenes, con el número correspondiente en cada uno de los títulos, que siempre han alcanzado el nº 1 de ventas en su lanzamiento, además de otros cinco libros que mantienen al personaje, pero se separan de la serie. Con semejante éxito editorial, la adaptación al cine de la primera de las aventuras de Plum tiene visos de filón que se decide explotar con sabiduría con la única duda posible de ¿por qué no se había hecho antes? El fracaso en España de la película, que se lanzó el 30 de marzo como ‘La cazarrecompensas’, sin respetar el orden numérico de la autora, puede estar justificado por el desconocimiento en nuestro país de la literatura de Evanovich.
‘La cazarrecompensas’ (’One for the Money‘, 2012) está dirigida por Julie Anne Robinson a partir de un guion adaptado, obra de Liz Brixius, Karen McCullah Lutz y Kirsten Smith. Nos da a conocer a Stephanie Plum justo antes de decidir convertirse en perseguidora de fugados: acaba de ser despedida de una tienda de lencería y está sin blanca, por lo que acepta trabajar para un primo suyo, aunque el nuevo empleo tenga muy poco que ver con su experiencia previa. Cuando se presenta en la oficina, descubre que el botín más jugoso que podría cazar es un exnovio con el que no rompió precisamente en buenos términos. Si os está sonando de algo, no os extrañe: sí, es el argumento de ‘Exposados’, solo que con los papeles intercambiados.
Lo peor: lo que se arrastra del libro
Aunque parezca que lo que debería dignificar a ‘La cazarrecompensas’ es su procedencia literaria, ocurre, cual paradoja -“parajoda” habría que llamarla en esta ocasión-, todo lo contario: justo lo que proviene de la novela es lo que menos favorece a la cinta. La voz en off resulta redundante con lo que se ve en imágenes -cuando llevamos unos minutos viendo el color de un coche, se nos quiere hacer reír con la idea de que es amarillo-, recalca sensaciones y conclusiones que ya se han entendido y fracasa al tratar de aportar ironía, como hacía en el cine negro. En su labor de adaptación, los guionistas, si querían mantener el recurso para aportar el aire de los detectives antiguos, deberían haber escrito nuevas líneas, teniendo en cuenta que ahora les acompaña la faceta visual. No solo queda mal por sí misma, sino que también perjudica otro de los aspectos: nada nos haría pensar que el tono intenta ser humorístico, por lo que no estaríamos percibiendo una carencia fundamental en la labor de la directora, pero estas frases en off nos delatan esta intención.
La trama investigativa es floja, carece de tensión, no incluye escenas de acción o persecuciones... ni como capítulo de serie televisiva se podría considerar solvente. Aunque este desarrollo argumental proviene de la novela, la negligencia hay que achacársela a los guionistas, ya que no se han dado cuenta de que los giros que podrían sorprender hace casi veinte años, hoy en día se huelen a la legua porque los hemos visto muy a menudo, además de resultar inverosímiles -como la confesión no provocada tras la instalación del micrófono-. La adaptación será de ahora, mientras la sensación es la de encontrarse con una cinta del primer lustro de los noventa, es decir, de la época en la que se publicó la novela. Es probable que lo que más rechazo haya creado a los espectadores sea la trama amorosa y esa tensión sexual no resuelta y, sin embargo, son la parte que mejor resultado ofrece del conjunto.
La elección de la actriz principal tampoco ha ayudado a transmitir el humor que mencionábamos, ya que Katherine Heigl considera que ser cómica se limita a aparecer desaliñada y no sacarse partido. Ni siquiera podemos decir que haya creado un personaje que despierte la empatía o apele a nosotros por tratarse de una novata torpe, es decir, de forma negativa, pero efectiva, como lo hacía Bridget Jones. Heigl se queda en anodina. Jason O’Mara está mejor como contrincante-partenaire, claro que, al no tratarse de un nombre conocido, como Butler o Dempsey, no apoya el cartel. Son algunos de los secundarios, como John Leguizamo, Sherri Shepherd o Debbie Reynolds en el papel de la abuela, los que mejor resultan. El personaje de Ranger, encarnado por Daniel Sunjata -en la segunda fotografía-, no es más que un apoyo necesario que quizá en futuras entregas tenga mayor desarrollo.
Conclusión
‘La cazarrecompensas’ es, en definitiva, una película mala, como se habrá podido imaginar la mayor parte de los lectores, que se apresurarán a lanzar un “¿qué te esperabas?”. Sin embargo, no es mala por lo que pueda saltar a primera vista como defectos obvios, sino por cuestiones más profundas que se encuentran en las decisiones a la hora de llevar la novela al cine. Ya que se trata del primer número de lo que se suele llamar una saga, es posible que lluevan más entregas con la cazarrecompensas Plum como protagonista. Salvo que perciba de antemano un enfoque muy diferente, no estaré ahí para comprobar qué tal quedan.
Inspirándose en ‘Huida a medianoche‘ (’Midnight Run‘, 1988) -divertidísima comedia de Martin Brest-, la novelista Janet Evanovich creó en 1994 al personaje de Stephanie Plum, una cazarrecompensas que comienza sus andanzas con ‘One for the Money’, que aquí se tradujo como ‘Uno por dinero’, y que las continúa a lo largo de una serie de dieciocho volúmenes, con el número correspondiente en cada uno de los títulos, que siempre han alcanzado el nº 1 de ventas en su lanzamiento, además de otros cinco libros que mantienen al personaje, pero se separan de la serie. Con semejante éxito editorial, la adaptación al cine de la primera de las aventuras de Plum tiene visos de filón que se decide explotar con sabiduría con la única duda posible de ¿por qué no se había hecho antes? El fracaso en España de la película, que se ha lanzado como ‘La cazarrecompensas’, sin respetar el orden numérico de la autora, puede estar justificado por el desconocimiento en nuestro país de la literatura de Evanovich.
‘La cazarrecompensas’ (’One for the Money‘, 2012) está dirigida por Julie Anne Robinson a partir de un guion adaptado, obra de Liz Brixius, Karen McCullah Lutz y Kirsten Smith. Nos da a conocer a Stephanie Plum justo antes de decidir convertirse en perseguidora de fugados: acaba de ser despedida de una tienda de lencería y está sin blanca, por lo que acepta trabajar para un primo suyo, aunque el nuevo empleo tenga muy poco que ver con su experiencia previa. Cuando se presenta en la oficina, descubre que el botín más jugoso que podría cazar es un exnovio con el que no rompió precisamente en buenos términos. Si os está sonando de algo, no os extrañe: sí, es el argumento de ‘Exposados‘-que ya comenté- , solo que con los papeles intercambiados.
Lo peor: lo que se arrastra del libro
Aunque parezca que lo que debería dignificar a ‘La cazarrecompensas’ es su procedencia literaria, ocurre, cual paradoja -“parajoda” habría que llamarla en esta ocasión-, todo lo contario: justo lo que proviene de la novela es lo que menos favorece a la cinta. La voz en off resulta redundante con lo que se ve en imágenes -cuando llevamos unos minutos viendo el color de un coche, se nos quiere hacer reír con la idea de que es amarillo-, recalca sensaciones y conclusiones que ya se han entendido y fracasa al tratar de aportar ironía, como hacía en el cine negro. En su labor de adaptación, los guionistas, si querían mantener el recurso para aportar el aire de los detectives antiguos, deberían haber escrito nuevas líneas, teniendo en cuenta que ahora les acompaña la faceta visual. No solo queda mal por sí misma, sino que también perjudica otro de los aspectos: nada nos haría pensar que el tono intenta ser humorístico, por lo que no estaríamos percibiendo una carencia fundamental en la labor de la directora, pero estas frases en off nos delatan esta intención.
La elección de la actriz tampoco ha ayudado a transmitir ese humor, ya que Katherine Heigl considera que ser cómica se limita a aparecer desaliñada y no sacarse partido. Ni siquiera podemos decir que haya creado un personaje que despierte la empatía o apele a nosotros por tratarse de una novata torpe, es decir, de forma negativa, pero efectiva, como lo hacía Bridget Jones. Heigl se queda en anodina. Jason O’Mara está mejor como contrincante-partenaire, claro que, al no tratarse de un nombre conocido, como Butler o Dempsey, no apoya el cartel. Son algunos de los secundarios, como John Leguizamo, Sherri Shepherd o Debbie Reynolds en el papel de la abuela, los que mejor resultan. El personaje de Ranger, encarnado por Daniel Sunjata -en la fotografía anterior-, no es más que un apoyo necesario que quizá en futuras entregas tenga mayor desarrollo.
La trama investigativa es floja, carece de tensión, no incluye escenas de acción o persecuciones... ni como capítulo de serie televisiva se podría considerar solvente. Aunque este desarrollo argumental proviene de la novela, la negligencia hay que achacársela a los guionistas, ya que no se han dado cuenta de que los giros que podrían sorprender hace casi veinte años, hoy en día los hemos visto tan a menudo que se huelen a la legua, además de resultar inverosímiles -como la confesión no provocada tras la instalación del micrófono-. La adaptación será de ahora, mientras la sensación es la de encontrarse con una cinta del primer lustro de los noventa, es decir, de la época en la que se publicó la novela. Es probable que lo que más rechazo haya creado a los espectadores sea la trama amorosa y esa tensión sexual no resuelta y, sin embargo, son la parte que mejor resultado ofrece del conjunto.
Conclusión
‘La cazarrecompensas’ es, en definitiva, una película mala, como se habrá podido imaginar la mayor parte de los lectores, que se apresurarán a lanzar un “¿qué te esperabas?”. Sin embargo, no es mala por lo que pueda saltar a primera vista como defectos obvios, sino por cuestiones más profundas que se encuentran en las decisiones a la hora de llevar la novela al cine. Ya que se trata del primer número de lo que se suele llamar una saga, es posible que lluevan más entregas con la cazarrecompensas Plum como protagonista. Salvo que perciba de antemano un enfoque muy diferente, no estaré ahí para comprobar qué tal quedan.
Además, se ve que estos han sido unos grandes días para los implicados en ‘Acero puro’, ya que sus guionistas han sido contratados para escribir la versión cinematográfica del videojuego ‘Need for Speed’, su director se encargará de rodar el reencuentro de Vince Vaughn y Owen Wilson tras la exitosa ‘De boda en boda’ y los productores de la cinta protagonizada por Hugh Jackman realizarán el mismo trabajo en el caso que nos ocupa. Por su parte, Andrew Barrer y Gabriel Ferrari serán los encargados de escribir el guión, mientras que no hay aún director confirmado, pero las negociaciones están bastante avanzadas para que Mark Waters (‘Chicas malas’) se ocupe de ello. En el caso del papel de Sabrina la idea es fichar a una desconocida, mientras que se mantendrá a Salem como un gato parlante que en realidad es un príncipe transformado.
PD: Yo podría decirse que odiaba la serie televisiva, por lo que no es que me muera de ganas por ver lo que puede salir de la película, ¿y vosotros?