
Todo el mundo tiene un origen, tú, yo, MOBY; todo el mundo. Así que me ha parecido acertado comenzar este especial hablando de los primeros años de MOBY en el mundo. Bueno, los primero y los no tan primeros, porque en realidad hablaré de un periodo de más de dos décadas en la vida de Richard Melville Hall.
Hijo de Jim y Betsy, el pequeño Richard nació el 11 de septiembre de 1965 en Harlem (Nueva York). La desgracia no tardó mucho en cebarse con esta joven familia, ya que cuando Richard contaba con apenas 15 meses, su padre (Jim) falleció en un accidente de tráfico.
A causa de ello, se mudaría con su madre a casa de sus abuelos, a una pequeña comunidad conservadora llamada Darien, en el estado de Connecticut. Allí fue donde MOBY se crió, en una comunidad de blancos ricachones y protestantes en su mayoría. Para que os hagáis una idea, la familia Bush era una de las familias que tenían allí su residencia, la cual resultaba ser una finca de dimensiones y valor incalculable.
Con estos precedentes y conociendo a MOBY, sus tendencias políticas y su activismo, seguro que más de uno pensaría que no era demasiado feliz allí, entre otras cosas, porque su situación económica no era ni de lejos parecida a ese grupo de magnates y empresarios. Su abuelo era un currante que trabajaba todo el día y al que apenas veía salvo los fines de semana.
Pero la realidad es que MOBY recuerda Darien como un lugar que le inspiró en muchos sentidos. Un lugar tranquilo donde varios de sus profesores le enseñaron a pensar por si mismo, que despertaron su interés político y que junto con su madre le empujaban a ser creativo. Está claro que lo hicieron bien.
Cuando aun era muy niño, empezó a tocar la guitarra, poco después sería el piano y la batería, y ahí comenzó a forjarse el músico que hoy es MOBY. Anecdóticamente, cuando se presentó al coro de su colegio junto con varias decenas más de compañeros, solo tres se quedaron fuera porque no mostraban cualidades musicales (según el sabio profesor a cargo del coro), él era uno de esos tres niños.

Los años fueron pasando y al llegar al instituto, empezó la influencia del Punk y del Rock y como no, formó parte de varios grupos, como cualquier chavalete al que le gusta tocar la guitarra y hacer sus pinitos. Uno de esos grupos fue Vatican Commandos, un grupo de tendencia hardcore que publicaría un sencillo llamado ‘Hit Squad for God’ con el sello Instinct Records.
En la universidad (donde estudió filosofía) descubrió el arte del DJing y comenzó a pinchar en todos los locales que podía. Poco a poco fue ganándose un nombre como DJ y un día decidió irse a Nueva York a probar suerte; y la verdad es que la tuvo, porque no pasó mucho tiempo hasta que consiguió meterse en algunas de las salas más importantes.
Muchos empezaron a darse cuenta del talento que tenía, hacía vibrar a la gente, sabía combinar todos los estilos imaginables y dejar a todo el mundo contento en sus enérgicas y agotadoras sesiones.
Sus inicios en la gran manzana no fueron fáciles, incluso vivió de ocupa un par de años en una fábrica abandonada sin luz, baño, cocina o algo mínimamente parecido a una casa. Y como era de esperar, el barrio no era precisamente una bonita urbanización llena de álamos y cipreses, eso si, allí comenzó a darle forma a sus primeros éxitos con un pequeño “estudio” que tenía.
Fue en esa época, cuando aprovechando sus primeras maquetas y los contactos que había conseguido en las salas de baile, buscó ansioso un contrato discográfico con alguno de los numerosos sellos que la gran ciudad de Nueva York le podía ofrecer.
Al final consiguió ese contrato y el éxito llegaría, pero… ¿Recordáis cual fue el primer gran éxito de MOBY?
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Continuará
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