b) Una playa. La más lejana playa que casi no se conozca para que pueda vivir plenamente la Naturaleza. ¿Que se puede sentir un poco aislada sin tener con quien hablar? Pues los aborígenes del lugar seguramente harán buena amistad con ella y encontrarán quien les cocine como nadie. De todas formas ella puede hablar hasta con las piedras.
c) Trekking a la alta montaña. A mi suegra le gusta abrir las ventanas para que entre el aire fresco aunque nieve. Eso me sugiere llevarla a los picos más altos del mundo: una vuelta por Butan o Nepal para que aspire esos aires y tenga magníficas vistas. ¿Que se puede cansar? Pues que no cargue ella con todo ¡hombre! Contrata un sherpa para que la suba.
d) Un crucero. Eso sí que le va a gustar. Miles de pasajeros con los cuales hablar, confraternizar, comentar las novedades diarias del barco y su tripulación (y de otros pasajeros). Y tantos puertos para conocer. Hay rutas que seguro le interesarán: los fiordos noruegos, las islas griegas, el pasaje de Drake, el mar de China, la costa de Somalia.
e) Una gran ciudad. Cosmopolita, multifácetica, con mucho para ver. Y mucha gente, mucha mucha gente. Me la imagino en un cruce de calles en Tokio, o en el metro de Nueva York o el de México. Y si de golpe te das cuenta que la has perdido… pues bueno, consuélate pensando que ella estará disfrutando del viaje “a su aire”.
Reiteramos, esta encuesta apela al buen humor y descontamos que todos adoramos a nuestra suegra.
Recuerden que pueden responder la encuesta hasta el próximo domingo por la noche. El lunes daremos los resultados.