La relación del deporte con las drogas no es nueva, casi podría decirse que es tan vieja como los deportes mismos. En diversas disciplinas se han empleado drogas para mejorar el rendimiento de los atletas, pero esto está considerado un delito. Aunque siempre se ha encontrado la manera de escabullirse de los controles para obtener ventajas de ello.
Pero lo cierto es que el uso de drogas no es compatible con las actividades deportivas si lo miramos desde el punto de vista de la salud, ya que la finalidad de estas prácticas estaría en una mejora del estado físico y las drogas producen exactamente lo opuesto.
Pero las causas del uso de drogas en el deporte está motivada por la altísima competitividad y la necesidad imperiosa de ganar que los deportistas experimentan.
Nos vamos a centrar en las drogas que el Comité Olímpico Internacional (COI) considera prohibidas. Estas son: estimulantes, beta bloqueantes, narcóticos, diuréticos, hormonas peptídicas, otros métodos de doping (doping en sangre, manipulación de la orina). Además, hay ciertas sustancias que están restringidas debido a sus posibles acciones de dopaje: marihuana, alcohol, anestésicos locales, corticoesteroides.
Los estimulantes:
Dentro de los estimulantes incluiremos diversos tipos de drogas que producen un aumento en la actividad física y tienen efecto sobre el sistema nervioso central, y el músculo liso y esquelético.
Los estimulantes reducen la fatiga, mejoran la velocidad de reacción, ayudan a perder peso, aumentan la vigilia y la competitividad, así como la hostilidad.
Tenemos entonces que los estimulantes más utilizados son: la cafeína, la cocaína, los descongestivos (por ejemplo: efedrina), la fenipropanolamina con sus derivados, la nicotina, las tradicionales anfetaminas, entre otras muchas.
La razón por la cual están prohibidas es muy simple, provoca una estimulación física y psicológica en el atleta. También se toman en cuenta los potenciales peligros que pueden conllevar para la salud del atleta, como: riesgos cardíacos, deshidratación, ansiedad, mayores riesgos de lesiones, disminución de la circulación sanguínea, temblores, agresividad, trastornos psicológicos, incluso podrían provocar la muerte.
Cocaína, heroína y crack:
La cocaína es un estimulante del sistema nervioso central de alto poder, pero cuidado, también es sumamente peligroso en el uso deportivo.
No importa la forma en que se utilice, ya sea fumada como crack, o aspirada como polvo, esta poderosa droga aumenta la presión arterial y el gasto cardíaco, así como la frecuencia respiratoria y la temperatura, produce la dilatación de las pupilas.
La heroína es todavía más peligrosa. Esta droga pertenece al grupo de los derivados del opio junto con la morfina y la codeína. Es altamente adictiva y puede ocasionar daños a corto plazo, como: insomnio, temblor, pérdida del apetito, derrame nasal, irritabilidad, aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, espasmos musculares. También puede provocar la muerte.
Analgésicos narcóticos y betabloqueantes:
Estas drogas son empleadas para suprimir el dolor, pero provocan como efecto colateral, euforia o estimulación psicológica, también aumentan la resistencia al dolor. Todo ello lleva al atleta a la falsa creencia de que puede realizar proezas de las que realmente no es capaz y por tanto, a lesiones. Estas drogas también ocasionan dependencia.
En resumen, para que la práctica del deporte sea realmente saludable, las drogas deben quedar fuera de la misma. De lo contrario, se cae en la falsa ilusión de que la ganancia supera a las pérdidas y la salud, como dice el dicho popular: No tiene precio.
