Rajoy quiere que la Tasa Tobin no se desplace a los consumidores finales; objetivo loable pero casi imposible, básicamente porque ni siquiera se han definido cuáles serán las operaciones sujetas a la Tasa Tobin ni los tipos impositivos que se aplicarán. Y por último, todo lo que no sea una implantación global de la tasa, no tendrá sentido y ni Reino Unido ni EEUU están por la labor de esta figura impositiva.
Quiero ver cómo explicará Montoro la defensa de la Tasa Tobin y con qué argumentos va a convencer al resto del planeta de que la tasa sí es necesaria y que no es una mera retórica vacía, porque aunque ha pasado un año desde sus declaraciones, la crisis financiera poco ha cambiado.