A raíz de la entrada de Los falsificadores uno de vosotros nos llamo la atención sobre el caso de los llamados superdólares norcoreanos: billetes de 50 y 100 dólares norteamericanos falsificados por el paraíso comunista de Extremo Oriente. Si uno rasca en la fuente, en la noticia del Time, tiene gracia, ya que parace ser que la maquinaria paran relicarios proviene de la extinta República Democrática de Alemania. Ya sabemos que los soviéticos y aliados se repartieron a los profesionales nazis de todos los campos, y en este de la falsificación llama la atención la casualidad/causalidad del nexo alemán.
En todo caso, con los billetes que se estima produce la imprenta norcoreana no parece que sus propósitos fuesen los mismo que los del mayor Krueger. Más bien parecen limitarse a obtener un modo de financiación para sus actividades en el exterior y adquisiciones varias. ¿Peligroso? Sin duda, pero casi más peligrosa me resulta más la obsesión de algunos que , aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, y ante la propuesta de eliminar esos billetes de 50 y 100 dólares, tiran por elevación y apuestan por acabar por los dólares en metálico, como hace el articulista del Time.
El pretender acabar con las mafias a través de la eliminación del dinero en metálico me parece una broma. Todos sabemos, o debiéramos saber, que los activos en metálico que manejan estos grupos son una ínfima parte de los recursos que manejan. Su dinero de verdad esta materializado en activos inmobiliarios, financieros, sociedades lavadoras y otras más limpias que la patena, etc. Eso por no citar que en el momento en que se acabase con los dólares físicos nada impediría que se acudiese a otra divisa o medio de pago físico para realizar las pequeñas transacciones “sospechosas”.
Eso si, a corto plazo es posible que esto satisficiese los húmedos sueños de aquellos que van mucho más allá de la lucha contra el crimen organizado, y que pretenden un control exhaustivo de los finanzas de los ciudadanos, con supuestos motivos fiscales. Curiosamente, esos talibanes de lo público suelen coincidir con los apóstoles del déficit y de la deuda, los mismos que se hinchan de cebar con dólares que, en ultima instancia son tan falsos como los de los norcoreanos. Y puestos a hablar de crimen organizado los que acumulan activos en dólares no se que opinión tendrán de la Reserva Federal.
El diseño de la operación es bastante rocambolesco ya que a partir de ahora las facturas pendientes de pago se contabilizarán como deuda financiera y no como deuda comercial como se venía haciendo hasta ahora. Esto supondrá un incremento de 35.000 millones de euros de la deuda de España, que se pagará con el crédito que acaba de aprobarse. Además, se trata de una financiación mixta por la que los bancos sólo prestan durante cinco años, mientras que Ayuntamientos y CCAA pagarán en diez: los cinco primeros años a la banca y el resto directamente al Estado.
Los Ayuntamientos interesados en conseguir financiación tienen sólo hasta el 15 de marzo para justificar todas sus facturas pendientes, por lo que deduzco que secretarios, interventores y tesoreros van a echar humo. Teniendo en cuenta la lentitud con la que funcionan muchas de estas administraciones no me extrañaría que alguna se quedase atrás y no le de tiempo a redactar el plan de ajuste con el que justificar con qué recursos, si es que los hay, van a pagar a los bancos.
Aunque para De Guindos esta es “la operación financiera más importante realizada en España desde el punto de vista financiero y económico” yo no dejo de ver flecos sueltos. Lo único cierto es que los bancos están haciendo un negocio muy lucrativo con el Estado durante la crisis, ya sea comprando deuda, recibiendo escandalosas inyecciones de dinero público o como ahora, prestando dinero para poder pagar a los proveedores de la Administración.