Permitidme que os resuma exageradamente el modelo socioeconómico del fascismo o del nazismo. En el mismo la lucha de clases del marxismo era eliminada. Trabajadores y empresarios convivían en feliz armonía. Los trabajadores encuadrados bajo sindicatos verticales, tutelados por el Partido, garante de innumerables conquistas sociales (vacaciones, seguros sociales, etc).Los empresarios contaban con esta paz social, pero a cambio debían renunciar a lo que entendemos por libertad de empresa. El mercado era sustituido por un remedo del mismo, trufado de medidas intervencionistas, cuando no de puro nepotismo.
Y aquí algunos os preguntareis como se conseguia esa cuadratura del circulo. Alguno dirán que era pensar en la Patria, en el interés nacional (social, o general, o cualquiera de esas entelequias) y ponerse todos a trabajar como hormiguitas. De eso nada. El Estado financiaba esa paz social, ese paraíso, a través de deuda e impuestos. Pero el NSDAP era plenamente consciente de que esto no era sostenible a largo plazo. Y se recurria a un modelo económico de exito probado en la antigüedad: el pillaje. Y para dicho pillaje no eran suficientes los recursos que eran expoliados a los alemanes marcados como no alemanes por el régimen.
Y es que la teoría del Lebensraüm o espacio vital no deja de ser otra cosa que la versión sofisticada del pillaje. El pueblo (alemán) necesita espacio (pensemos en las políticas de natalidad), recursos para sobrevivir. El pueblo alemán deben expandirse y apoderarse de esos recursos. Y, colorin colorado, ya tenemos como financiar esa maravillosa comunidad nacional por encima del mercado y de las tensiones sociales: el robo, la esclavitud, etc. Nada nuevo bajo el sol.
Evidentemente, el otro bando no lo formulaba tal que así, pero está claro que también aplico su propia política de Lebensraüm, especialmente provechosa si tenemos en cuenta que fueron los que ganaron el conflicto. Asi, pudieron apoderarse de mercados, sojuzgar naciones, desarrollar nuevos modelos neocoloniales que permitiesen soportar al Estado del Bienestar en buena parte de los paises occidentales. Quizás, cuando se dice que el mundo salió de la crisis tras la IIGMhabría que estudiar quién salió y quién se quedo pagando el pato.
Solo un inciso final para todos aquellos que están descubriendo ahora el relativo valor del dolar, para aquellos que no se explican en que se ha sustentado durante años dicho chollo que ha contribuido a financiar el American way of life. Pues era evidente señores. Se basaba en algo tan viejo como el derecho de conquista. Y si sustentábamos su déficit, usando su moneda, era en buena medida el pago de su papel como sheriff mundial, lo mismo que Roma pagaba a sus mercenarios. La seguridad tiene un coste, y eso lo saben los protegidos de Corleone o los contribuyentes de cualquier modalidad de impuesto revolucionario.
Por tanto, cabe concluir que la guerra en si no es precisamente una solución a los problemas económicos. O si, si hablamos tan solo de los vencedores.
Permitidme que os resuma exageradamente el modelo socioeconómico del fascismo o del nazismo. En el mismo la lucha de clases del marxismo era eliminada. Trabajadores y empresarios convivían en feliz armonía. Los trabajadores encuadrados bajo sindicatos verticales, tutelados por el Partido, garante de innumerables conquistas sociales (vacaciones, seguros sociales, etc).Los empresarios contaban con esta paz social, pero a cambio debían renunciar a lo que entendemos por libertad de empresa. El mercado era sustituido por un remedo del mismo, trufado de medidas intervencionistas, cuando no de puro nepotismo.
Y aquí algunos os preguntareis como se conseguía esa cuadratura del circulo. Alguno dirán que era pensar en la Patria, en el interés nacional (social, o general, o cualquiera de esas entelequias) y ponerse todos a trabajar como hormiguitas. De eso nada. El Estado financiaba esa paz social, ese paraíso, a través de deuda e impuestos. Pero el NSDAP era plenamente consciente de que esto no era sostenible a largo plazo. Y se recurría a un modelo económico de exito probado en la antigüedad: el pillaje. Y para dicho pillaje no eran suficientes los recursos que eran expoliados a los alemanes marcados como no alemanes por el régimen.
Y es que la teoría del Lebensraum o espacio vital no deja de ser otra cosa que la versión sofisticada del pillaje. El pueblo (alemán) necesita espacio (pensemos en las políticas de natalidad), recursos para sobrevivir. El pueblo alemán deben expandirse y apoderarse de esos recursos. Y, colorín colorado, ya tenemos como financiar esa maravillosa comunidad nacional por encima del mercado y de las tensiones sociales: el robo, la esclavitud, etc. Nada nuevo bajo el sol.
Evidentemente, el otro bando no lo formulaba tal que así, pero está claro que también aplico su propia política de Lebensraum, especialmente provechosa si tenemos en cuenta que fueron los que ganaron el conflicto. Así, pudieron apoderarse de mercados, sojuzgar naciones, desarrollar nuevos modelos neocoloniales que permitiesen soportar al Estado del Bienestar en buena parte de los países occidentales. Quizás, cuando se dice que el mundo salió de la crisis tras la IIGMhabría que estudiar quién salió y quién se quedo pagando el pato.
Solo un inciso final para todos aquellos que están descubriendo ahora el relativo valor del dolar, para aquellos que no se explican en que se ha sustentado durante años dicho chollo que ha contribuido a financiar el American way of life. Pues era evidente señores. Se basaba en algo tan viejo como el derecho de conquista. Y si sustentábamos su déficit, usando su moneda, era en buena medida el pago de su papel como sheriff mundial, lo mismo que Roma pagaba a sus mercenarios. La seguridad tiene un coste, y eso lo saben los protegidos de Corleone o los contribuyentes de cualquier modalidad de impuesto revolucionario.
Por tanto, cabe concluir que la guerra en si no es precisamente una solución a los problemas económicos. O si, si hablamos tan solo de los vencedores.
La Organización Europea de Patentes se estableció el 7 de octubre de 1977, basado en la Convención Europea de Patentes firmado en la ciudad alemana de Munich en 1973. La CE propuso centralizar registros de patentes la primera vez en agosto de 2000. Es decir que, después de tanto tiempo, no hay que saltar de alegría que hayamos llegado ya.
Esta clase de centralización tiene mucha lógica, en términos de costo, de unificación de criterios, de procedimientos y de penalizaciones. Sin embargo, todavía la estamos esperando.
Si las propuestas más lógicas tardan tanto en ver la luz del día, tenemos esperanzas de que las que son menos bienvenidas también tarden, como he hablado en estas páginas, porque crean más burocracia no menos. Ya veremos si aceleran lo burocrático al mismo tiempo que toman su tiempo con las medidas que reducen la burocracia.