En una jornada sosa y aburrida, el Ibex ha hecho de las dudas su bandera. Ni los
movimientos corporativos, ni los resultados empresariales, ni los
datos macroeconómicos que se han conocido al otro lado del Atlántico han conseguido sacar al selectivo de su atonía. Al cierre, ha restado un leve 0,01% que le ha situado en los 10.643 puntos.