Corroborando estas palabras, en su último trabajo Matt Damon vuelve a demostrar su talento para meterse en la piel de sus personajes sin recurrir a poses ni sobreactuaciones, para encarnarlos con absoluta naturalidad, lo que, tal como apuntaba en sus declaraciones Eastwood, ha llevado a muchos (sobre todo, gente que no carbura demasiado sus reflexiones) a decidir que el hombre no actúa, que “siempre pone la misma cara”. Pero es que eso es más complicado de lo que parece, requiere de un saber estar que puede ser inalcanzable (para algunos es innato, otros tardan en aprenderlo), además de un compromiso y un equilibrio especial por parte del actor, siendo mucho más sencillo entregarse a la exageración y la mueca, recursos rápidos y vistosos. A mí, con cada nueva película que le veo, me parece más evidente que estamos ante uno de los actores más versátiles y auténticos de la industria norteamericana. Para redondear, es de las estrellas más humildes, exigentes, reservadas e inteligentes del panorama actual, cuando por desgracia, lo que se lleva es justo lo contrario. Será difícil verle en una mala película, y desde luego la que nos ocupa no lo es, aunque podría ser bastante mejor.
‘Destino oculto’ es la ópera prima del escritor George Nolfi, autor de, entre otros, los guiones de ‘Ocean´s Twelve’ (2004) y ‘El ultimátum de Bourne’ (‘The Bourne Ultimatum’, 2007), gracias a los cuales coincidió con Matt Damon, a quien le planteó desde el principio, años atrás, protagonizar un interesante relato de Philip K. Dick que estaba adaptando. La obra era ‘Equipo de ajuste’ (‘The Adjustment Bureau’) y Nolfi se tomó muchas libertades a la hora de convertirlo en material cinematográfico, algo lógico teniendo en cuenta que el cuento de Dick no llega a las 20 páginas. Para empezar, en su película el protagonista se llama David Norris, no está casado y no trabaja en una oficina, sino que es un joven y apasionado político que aspira a entrar en el senado. David parece favorito, pero a última hora se filtran unas fotos de una noche de borrachera, los medios se ceban con él y muchos votantes le dan la espalda. Confirmada su derrota, justo cuando está preparando el discurso para sus seguidores, conoce a una bailarina llamada Elise Sellas (Emily Blunt). El encuentro altera por completo a David, que en lugar de soltar las mentiras ensayadas, desnuda públicamente todo el entramado de las campañas políticas.
Lo que no podía sospechar jamás es que todo formaba parte de un plan. Esa confesión le retrata como alguien honesto, poniéndole en bandeja las próximas elecciones. Sin embargo, él ya no está interesado. Solo puede pensar en esa chica que conoció. Casualmente vuelve a encontrársela durante un trayecto en autobús, y quedan en volver a verse. El problema es que David no debía estar ahí, un “agente” encargado de tirarle el café en el momento justo se despistó, y a partir de ahí todo sale mal; David ve algo que no debía, a un “equipo de ajuste”. David es detenido y llevado a una cámara vacía, donde unos señores impecablemente trajeados le explican la fantástica situación. Su objetivo es que “el plan” se cumpla, y para eso, él no solo no puede revelar lo que ha visto, sino que tampoco puede volver a ver a Elise, no pueden estar juntos. Surge así un conflicto entre los poderosos “agentes”, seres anónimos e invisibles que deben proteger un determinado orden de acontecimientos, y David, un individuo que se resiste a aceptar su destino, decidido a encontrar a la mujer que ama y estar a su lado, pase lo que pase.
Son cien minutos de cine extraño, muy irregular, con unos tramos apasionantes, con mucha fuerza, y otros que llegan a rozar el ridículo, por culpa de algunas soluciones incoherentes y disparatadas. Se plantea un interesante dilema para el protagonista, pues aunque descubre que sería complicado (un lío enorme para esta singular burocracia que controla el destino de la raza humana) alterar sus recuerdos y borrar lo que sabe, uno de estos “agentes” (con la imponente presencia de Terence Stamp) le demuestra hasta dónde están dispuestos a llegar si ven que no él colabora, pudiendo arruinar la vida de Elise para que el curso de los acontecimientos siga tal como fue previsto. La alternativa no es tan dramática, ya que David podría lograr grandes cosas en el futuro, si continúa con su carrera política, impulsada desde la sombra por estos misteriosos sujetos. La premisa es muy jugosa, y Nolfi coquetea con las vastas posibilidades del relato, pero su preocupación principal es seguir con solvencia los cauces del thriller, con unos personajes huyendo de un lado para otro, y lograr que el público sienta la emoción, sin poder aventurar qué va a ocurrir a continuación.
No es ésa una tarea tan fácil como se cree, y el director paga la inexperiencia, se notan las vacilaciones y los tiempos muertos, así como importantes cortes y arreglos de última hora (un tramo del desenlace original no convenció y tuvo que volver a filmarse de nuevo meses después). De todos modos, el gran error de Nolfi son las explicaciones, lo que puede arruinar por completo el visionado; en una historia de este tipo tienes que cuidar más que nunca la información que das al espectador (o al lector si es un texto), siendo preferible la sugerencia y que cada uno rellene los huecos como mejor le parezca, si es que necesita todas las respuestas. Con todo, el atrevimiento y lo atípico de la propuesta convierte a ‘Destino oculto’ en un título más que recomendable, a menos que uno sienta especial rechazo por la narrativa fantástica. El guion no lo pone fácil, pero los actores sí, están todos estupendos (Michael Kelly, Anthony Mackie...); y hay que reconocer a Nolfi que no se ha limitado a colocar piezas que encajen en un entramado argumental, sino que se ha esforzado por crear personajes creíbles, cercanos (en la medida de lo posible), lo que logra salvar la película. Te llegas a preocupar por David y Elise. Quieres correr como ellos, rebelarte, romper barreras y decidir tu propio destino, da igual el precio o las consecuencias. Y ésa era la intención.
Esta semana se ha sabido que Edward Burns y Matthew Fox se han incorporado al reparto. Está confirmado que el primero dará vida a Tommy Kane, compañero de Cross, y el segundo encarnará a un brutal asesino en serie, el psicópata al que tendrán que dar caza los dos protagonistas, sobre todo porque podría ser el responsable de la muerte de la esposa de Cross; un drástico cambio de imagen para Fox, mundialmente conocido como el doctor Jack Shephard de ‘Perdidos’ (‘Lost’), le vendrá bien para poder aspirar a una mayor variedad de proyectos. Aunque esta cosa en la que se ha metido no pinta demasiado bien, la verdad. Pese a que la historia de esta precuela sigue basándose en la novela ‘Cross’, la película se va a titular ‘I, Alex Cross’ (‘Yo, Alex Cross’), como otra de las obras escritas por Patterson, de la que quizá también vayan a adaptar algunos tramos. Por el momento no hay fecha de estreno.
PD: La recaudación media de las ocho películas dirigidas o protagonizadas por Perry es de 56 millones de dólares.
Recuerdo perfectamente ver esta película con muy pocos años de edad, y recuerdo verla una y otra vez, cautivado. Esas sensaciones se han mantenido a lo largo de las décadas, y ahora, que la he vuelto a ver, son idénticas, cuando no aún mayores. Hay algo en esta maravillosa película que te hechiza. Perfecta fusión de cine sci-fi, fantástico, aventurero y épico, dirigida por un Richard Donner pletórico a lo Hawks, a lo Ford, a lo Lang, que se cree la historia y se zambulle en ella como pocas veces he visto yo en el cine de las últimas décadas. Porque ‘Superman’ quizá no sea, tal como le explicara Bill a Beatrix Kiddo en ‘Kill Bill, vol. 2’ (id, Quentin Tarantino, 2004), el cómic mejor dibujado, o sencillamente el mejor cómic, pero su mitología es única. Y de mitología (y de mítica), el filme de Donner anda sobrado, pues exprime al máximo, en sus dos horas y veintipico minutos de duración, el espíritu de la historia original (algo que, a tenor de algunas adaptaciones, no es tan sencillo como pareciera), pese a alterar o modificar algunos caracteres, rasgos que terminan jugando a favor suyo, pues otorgan, si cabe, mayor emoción a la que seguramente sea la mejor adaptación de un superhéroe que se haya hecho jamás.
Y es que la palabra emoción, y sus variantes, resultan inevitables si quiere uno realizar una reflexión, por muy serena que se pretenda, de la quinta película como realizador cinematográfico de Donner, un director que podría haber sido realmente grande, si hubiera sabido mantenerse ajeno a las presiones y a los cantos de sirena de una industria que ha terminado por provocar su adocenamiento en la extensa nómina de realizadores profesionales que trabajan allí. Desde luego, talento no le faltaba. En ningún momento llegas a plantearte que otros directores barajados para sentarse en la silla de director (como Spielberg, Lucas, Friedkin, Coppola, Peckinpah, Lester…) hubiera podido hacerlo mejor que él. Llegó al punto de reescribir (no acreditado) gran parte del enorme guión elaborado por Mario Puzo, tal fue su implicación en el proyecto. Lo cierto es que el guión, sobre la película, es magnífico. Nada sobra y nada falta en su implacable progresión dramática, que otorga a cada capítulo una gran importancia emocional y psicológica, y que termina funcionando al nivel de una sinfonía sobre la conquista del propio destino, y sobre la posterior lucha contra el mismo destino del mundo y, si cabe, del universo. Porque en última instancia esta historia te habla sobre el universo como el marco donde todo es posible, otorgando al espectador la perspectiva de un niño.
El huérfano titán
“Esto no es fantasía, ni el producto de una imaginación descabellada”
Dicen que la verdadera patria de una persona es su niñez. A esa niñez regresamos cada vez que comienza ‘Superman’. Las primeras secuencias, en Krypton, son de una grandiosidad épica indescriptible. Realmente asombra hoy día, tanto tiempo después, la prontitud conque el relato se hace creíble, con un planeta helado en el que prospera una raza de aspecto humano, tecnología avanzadísima y valores humanos y morales mucho mayores que los nuestros, los cuales sin embargo no les salvaguardan de una inminente destrucción. Sólo Jor-El (un imponente Marlon Brando, que se vengó del ninguneo al que le había sometido Hollywood tantos años, y exigió una brutal cantidad de dinero por aparecer diez minutos…), que actúa como el profeta al que nadie escucha, es capaz de adivinar el apocalipsis y envía a su hijo recién nacido a la Tierra para qe sobreviva. Imposible no sentir un escalofrío y una inyección de adrenalina cuando la nave en la que viaja el pequeño Kal-El se eleva en el último segundo, ante la resignada mirada de sus padres. No cabe comienzo más inolvidable para esta aventura
Pero esta travesía por el universo, y posterior ingreso en un mundo que vamos a observar en ocasiones a través del prisma del extraño, del otro, va a ser de todo menos edulcorada, aunque nos imaginamos que, a grandes rasgos, acabará bien. Pese a una visión vitalista y luminosa del mundo, ‘Superman’ alberga en su seno no pocas ideas, imágenes y sonidos perturbadores. Es decir, se aleja mucho de una concepción liviana del héroe, y se adentra con vigor y convicción en sus miedos y debilidades, porque esa era la manera más humana de construir a un héroe tan grande. Me refiero a detalles que ya en mi infancia me inquietaron enormemente, y que aún hoy lo hacen, como la prisión en la que se encierra a los tres villanos que veremos en la segunda parte, la aceptación del terrible final por parte de los padres del héroe, o la música que acompaña el descubrimiento del cristal verde. Que Clark descubra lo diferente que es de todos los que le rodean, que pierda a su padre tan pronto, y que encuentre el crucial cristal verde en el interior de la nave, tiene mucho de imagen onírica en la que un joven se enfrenta a sus miedos, que no son otra cosa que descubrir lo que es capaz de hacer. Así mismo, su penoso viaje hasta el polo norte, la construcción de la fortaleza, y la última charla con un recuerdo de su padre (al modo de un ubicuo Oz), poseen el aire de un viaje bíblico, como un mesías cósmico que por fin comenzase a andar.
Y aunque el posterior desarrollo de sus aventuras en Metrópolis (que viene a ser un Nueva York maquillado) puede inducir a creer que es “una más”, lo cierto es que hurga con gran sensibilidad y expresividad narrativa en el mito del héroe universal, en la necesidad de creer y de sentirse impulsado por un ser superior, y en la conexión e interdependencia de todos los seres humanos. Porque los avatares que Superman/Clark Kent vivirá y sufrirá en Metrópolis, su historia de amor con Lois Lane, sus problemas laborales en el Daily Bugle Planet, su encuentro con su némesis Lex Luthor, todo ello se erige como un espejo en el que los espectadores, bajo el punto de vista de Superman, pero sintiéndonos identificados con los frágiles humanos, nos vemos reflejados a nuestro pesar, como una raza imperfecta pero digna de ser salvada de sus errores. La impresionante secuencia del helicóptero, de planificación y ritmo perfectos, la preciosa secuencia romántica en la que Superman se lleva de paseo por las nubes a Lois, o el terrible y consolador climax final, en el que Superman lleva a cabo un acto tremendamente irresponsable, en contra de lo que se le ha inculcado, sitúan a esta película muy por encima de otras propuestas similares.
Todo elllo, también, gracias a un formidable casting en el que nada chirría, y a un equipo entregadísimo de profesionales. Christopher Reeve se hizo con el papel por delante de muchas estrellas, y hoy es imposible imaginarse a otro con el traje. Gene Hackman da vida a un Lex Luthor un poco más bufo de lo que es habitual en el original, pero con su talento lo hace completamente creíble. La malograda Margot Kidder es una Lois llena de vida y de espontaneidad. Por lo demás, la formidable fotografia de Geoffrey Unsworth, que moriría un año después durante el rodaje en Francia de ‘Tess’ (id, 1979), el ajustado diseño de producción de John Barry (no confundir con el músico), que también moriría un año después, o la música de John Williams (una obra de arte en sí misma, que fue de lo último en realizarse, aunque parece que las imágenes están compuestas al son de esa partitura…) terminan por redondear una joya que se mantiene firme como una roca pese al transcurrir de las décadas y de las películas.
Conclusión e imagen favorita
Formidable película, verdadero canto del cisne de las grandes producciones de Hollywood hechas con talento y pasión, más allá de la voluntad de grandes artistas esporádicos. Creo que su fama y su prestigio se mantienen intactos, y es que es una de las pocas veces en que la nostalgia no es mayor que el cine que se ve en pantalla. Mi imagen favorita es la del fracaso y posterior arreglo cósmico de Superman. Ver al héroe sentir la pérdida por sus limitaciones, y verle capaz de desafiar las leyes de la naturaleza y del destino para darle la vuelta a la historia, me emociona profundamente.
Aprovechando que es domingo y nadie está pendiente del blog, voy a colgar los nuevos carteles de ‘Thor’, el duodécimo trabajo de Kenneth Branagh, una película que creo que no interesa a nadie. Los dejo en la galería de imágenes de abajo; los dos últimos salieron hace un par de días y parece que serán los que finalmente adornarán las carteleras el día del estreno. Por cierto, a la vuelta de la esquina, la nueva superproducción de Marvel Studios estará en las salas españolas (2D y 3D) el próximo 28 de abril, unos días antes que en Estados Unidos.
Escrita por Ashley Miller, Zack Stentz y Don Payne a partir de una historia de Mark Protosevich y J. Michael Straczynski, ‘Thor’ nos presenta a un poderoso pero arrogante guerrero de Asgard, cuyas imprudentes acciones reactivan una guerra ancestral; por este motivo es desterrado a la Tierra por su padre, forzado a vivir entre humanos, donde empezará a tener conciencia de sus responsabilidades. Chris Hemsworth, Natalie Portman, Anthony Hopkins, Tom Hiddleston, Idris Elba, Stellan Skarsgard, Ray Stevenson, Tadanobu Asano, Jaimie Alexander, Kat Dennings, Rene Russo y Clark Gregg protagonizan la película, que cuenta con una banda sonora compuesta por Patrick Doyle.
Galería de fotos
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PD: El segundo título Marvel del año, ‘Capitán América’, se estrena en España el 5 de agosto (22 de julio en Estados Unidos).