Como todos sabéis, ‘Total Recall’ está basada en un relato corto de Philip K. Dick, ‘We Can Remember It For You Wholesale’, por lo que Wiseman puede hacer como los listillos de los Coen: “No es un remake, es una nueva adaptación de la novela”. Eufemismos aparte, lo cierto es que por una imagen --yaya sabemos qué instante recoge la fotografía-- no podemos ni hacernos ilusiones ni tirar piedras contra un producto que tal vez esté mejor que el film original --lo sé, no me lo creo ni yo--, que dicho sea de paso, creo que es el que mejor ha recogido el espíritu de una novela de Dick.
A Farrel le acompañan Kate Beckinsale, cómo no ya que es la esposa/actriz fetiche de Wiseman, Jessica Biel, Bill Nighy y Ethan Hawke.
Hace casi un año que Alberto nos informó sobre el nuevo proyecto que John McTiernan tenía entre manos, un thriller titulado ‘Shrapnel’. Todavía inmerso en un proceso legal que lo puede mandar un año a la cárcel (por un caso de escuchas ilegales), el cineasta sigue trabajando para sacar adelante ‘Shrapnel’ y hoy es noticia que ya tiene quien le financie. El empresario y director belga Paul Breuls, a través del fondo Corsan, se ha comprometido a producir la película de McTiernan, quien ya se encuentra buscando localizaciones en Canadá, dispuesto a rodar antes de que lo manden a prisión.
‘Shrapnel’ es un guion de Evan Daugherty cuya trama gira en torno a dos veteranos de guerra, uno norteamericano y otro bosnio, enfrentados a muerte por viejas cuentas pendientes. Se suponía que Nicolas Cage y John Travolta iban a encabezar el reparto, recuperando el duelo que protagonizaron en ‘Cara a cara’ (‘Face/Off’, 1997), pero los representantes del primero han informado que su cliente ya no está vinculado al proyecto. No creo que nadie lo lamente, excepto Cage, que ahora tendrá un hueco en su agenda para poder encadenar tres o cuatro rodajes seguidos. Por el momento no hay más información, ni fechas, pero ahora que hay financiación supongo que las cosas irán más deprisa, a ver si McTiernan puede comenzar a filmar su duodécimo largometraje este año. Y con un poco de suerte, le sale mejor que los dos últimos, cuyos títulos ya he olvidado.
PD: No estaría mal que Bruce Willis o Arnold Schwarzenegger se ofrecieran a echar un cable al director.
Basada en los personajes creados por Steve Ditko y Stan Lee, ‘The Amazing Spider-Man’ cuenta con un guion en el que han trabajado Alvin Sargent, Steve Kloves y James Vanderbilt, escribiendo una historia que, en palabras de Webb, gira en torno a un chico que crece buscando a su padre y se encuentra a sí mismo (“es una historia de Spider-Man que no hemos visto antes”, remata). Garfield, Emma Stone, Rhys Ifans, Denis Leary, Campbell Scott, Irrfan Khan, Martin Sheen, Sally Field, Embeth Davidtz y C. Thomas Howell encabezan el elenco de la superproducción de Sony Pictures, que llegará a los cines el 3 de julio de 2012. Queda muuuuucho tiempo todavía.
Galería de fotos
(Haz click en una imagen para ampliarla)
PD: Se rumorea que la semana que viene podremos ver ya el primer tráiler de la película. Y que el avance dura dos minutos y medio, nada de teaser.
Todo comenzaba unas Navidades en las que la atención mediática estaba centrada en la adaptación de ‘El señor de los anillos’, con ‘La comunidad del anillo’ (‘The Fellowship of the Ring’, Peter Jackson, 2001) a mitad de diciembre, y aunque en un principio se pretendió una cierta rivalidad con ‘Harry Potter y la piedra filosofal’ (‘Harry Potter and the Philosopher’s Stone’, Chris Columbus, 2001), ambas tuvieron una buena acogida, sobre todo la primera, y no hubo ganadora ni perdedora en ese artificial combate. Columbus fue una elección cauta: un director comercial, que no lo hacía del todo mal, y que iba a plegarse sin problemas a una producción de este calibre, aceptando un guión que se limitaba a seguir la novela punto por punto, o casi. Sin embargo a la película le falta imaginación visual, riqueza fantástica, parece demasiado académica y muy poco aventurera, sin dinamismo y sin fuerza expresiva. Un blockbuster temeroso de arruinar una futura franquicia que se sospechaba más que rentable. Inevitables actores anglosajones: un anciano Richard Harris lideraba el reparto, con el gran Alan Rickman clavando a Snape, y otros como Robbie Coltrane o John Hurt en papeles más pequeños.
Los tres chavales protagonistas, Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint cumplían más o menos bien, siendo tan pequeños, lo mismo que en la segunda parte, ‘Harry Potter y la cámara secreta’ (‘Harry Potter and the Chamber of Secrets’, 2002) de nuevo dirigida por Columbus, con todavía menos imaginación para el cine de aventuras, y con nuevas caras, como un guiñolesco Kenneth Branagh. Desactivado el elemento sorpresa, hasta algunos fans acérrimos de las novelas parecían desencantados con un díptico inicial sin nada destacable que ofrecer, con algunas secuencias más o menos potables (la lucha final contra el basilisco, la secuencia del espejo, la de la araña gigante), pero en un conjunto bastante gris y sin chispa, más allá de la ilustración de unas novelas. Pero todo cambió con la tercera parte, que en mi opinión es una verdadera joya. ‘Harry Potter y el prisionero de Azkaban’ (‘Harry Potter and the Prisoner of Azkaban’, Alfonso Cuarón, 2004) elevaba la serie hacia territorios inimaginables de la aventura fantástica, con una sensibilidad, una fuerza narrativa y un sentido de lo maravilloso como pocas veces se dio en la pasada década.
De pronto parecía que la saga podía convertirse en bastante más de lo que había sido hasta entonces, algo que se vio confirmado por la estupenda cuarta parte, ‘Harry Potter y el cáliz de fuego’ (‘Harry Potter and the Goblet of fire’, Mike Newell, 2005) en la que por fin veíamos a Voldemort reencarnado, con Ralph Fiennes bordando el papel, con un espectáculo superlativo. Una buena película Potter, sin duda, con un gran final, pero la saga se vio estropeada por la gris quinta parte de la saga, ‘Harry Potter y la orden del Fénix’ (‘Harry Potter and the Order of the Phoenix’, David Yates, 2007), que dirigió un cineasta con pocos créditos y menos imaginación, y que hizo regresar a la saga a sus anodinos comienzos. Una peliculita sin casi aventuras y sin casi nada de emoción, salvo la parte final, con el combate de grandes magos y la muerte de Sirius. Siguiendo la estela de esa película, estropearon una de las dos mejores novelas de la saga, ‘Harry Potter y el misterio del príncipe’ (‘Harry Potter and the Half-Blood Prince’, 2009) destrozaba el original literario y se convertía en una comedieta para adolescentes. Muchos temíamos que no hubiera más buen cine en esta saga.
Pero llegó la séptima parte, ‘Harry Potter y las reliquias de la muerte, parte 1’ (‘Harry Potter and the Deadly Hallows, part I’, David Yates, 2010) y muchos nos tuvimos que tragar nuestras palabras, ante semejante derroche de buen gusto, suspense y aventuras, que esperemos (salvo sorpresa mayúscula…) serán los detonantes de la película final. Diez años que se han pasado en un suspiro, en los que el grupo de actores ha envejecido o ha llegado a la mayoría de edad, y en los que el cine comercial se ha hecho dueño de un aparato de marketing gigantesco, pero por lo menos han dado de sí dos buenas películas de aventuras (la cuarta y la séptima, esperando poder ver la octava) y una joya sin paliativos (la tercera).
El reparto
Como en otras sagas famosas, o en otras películas célebres que han fagocitado a sus actores, muchos se preguntan qué será ahora de Radcliffe, Watson y Grint. En cuanto a actores consagrados que han encarnado a (algunos preciosos) personajes, como Gary Oldman, Ralph Fiennes, Michael Gambon, Jim Broadbent, Emma Thompson, John Cleese, Brendan Gleeson, Imelda Staunton, Jason Isaacs, y otros estupendos intérpretes, no hace falta elucubrar mucho, pues sin Harry Potter ya eran ellos mismos. Pero es ese trío de chavales los que levantan interrogantes. De los tres, bajo mi punto de vista, la que tiene más futuro es Emma Watson, que es la más dotada interpretativamente y la que más ha crecido como actriz. Es de esperar que le cueste un poco hacer olvidar al espectador a su Hermione Granger, pero estoy casi seguro de que lo puede conseguir. Lo de Radcliffe ya es otra cosa. Siendo el actor menos dotado de los tres, pero también habiendo interpretado a uno de los personajes más famosos de la historia del cine.
No imagino a Radcliffe, la verdad, y no es mala leche por mi parte, llevando una carrera interesante de actor. Sí me imagino a Rupert Grint, quizá, convirtiéndose en un buen actor de comedia, porque tiene aptitudes, y es raro encontrarlas en alguien tan joven. Ya veremos lo que dan de sí. De momento sus proyectos futuros no llaman demasiado la atención, quizá es demasiado pronto para pensar en olvidar la saga, pero ya Scorsese ha proclamado su interés y admiración por Grint como intérprete, y se advierte en Watson a una muchacha muy inteligente que puede sorprender con decisiones futuras. Todo es una incógnita. Pero tampoco se pueden quejar. Puedo afirmar sin temor a equivocarme que son los tres actores jóvenes más afortunados del planeta, aclamados, multimillonarios y famosos, y esto lo saben ellos muy bien, independientemente de cómo les vaya en el futuro.
La música y la fotografía
Arriba del todo he puesto el corte que más me gusta de todos los scores de la saga, que es el momento de la tercera parte en que a Potter le suben al enorme hipogrifo y se marca un vuelo espectacular por los alrededores de la escuela, casi una liberación espiritual. Fue la última partitura musical que el insigne John Williams, creador del tema principal, escribió para la saga. Si lo pensamos bien, era la opción más lógica que Williams empezara siendo el compositor de la primera película, y que su estilo, que tan bien mezcla grandilocuencia con intimismos, fantasía con aventura, marcara el rumbo a seguir. En la segunda parte compartió créditos de la música por primera vez en su carrera, con el desconocido William Ross, por razones no explicadas, y en la tercera firmó la más bella de todas sus partituras para la saga. Cansado de tanta trilogía, le cedió el testigo a Patrick Doyle, que hizo un estupendo trabajo para la cuarta parte. Lamentablemente, no llamaron más al músico británico, y fue sustituido por el anodino Nicholas Hoopper.
Menos mal que para las dos últimas películas de la saga, han llamado a uno de los músicos más en forma de la actualidad, uno que en el cine de ahora mismo creo que está entre los cinco mejores del mundo, por grandiosidad, por lirismo, por personalidad. Se trata del músico francés Alexandre Desplat, cuya carrera ha sido meteórica los últimos cuatro o cinco años, y que nos regaló con una partitura fenomenal, la cual recogía las mejores esencias de la creación original de Williams, y la llevaba a terrenos mucho más líricos y personales. He podido escuchar la partitura de la última película, y es aún más valiente que la anterior, complementándose perfectamente con ellla, en unos acordes mucho más tenebrosos y menos comerciales, lo que la aúpa a una de las mejores de la saga. Una verdadera maravilla.
En cuanto a la fotografía, no es algo en lo que la saga haya destacado especialmente. Como no podía ser de otra manera, en la película de Cuarón obtenemos una bella iluminación de Michael Seresin, pero para el resto, los trabajos de Bruno Delbonnel, Slawomir Idziak (que es un buen operador, pero que en la quinta parte ofreció una labor sin inspiración alguna), Roger Pratt (ídem) o John Seale (ídem de ídem). Pareciera que no querían saturar de claroscuros ni de pictoricismos a una saga que era susceptible de ello, y a la par con una escenografía algo plana, siguieron unas directrices muy conservadoras en cuanto a lo lumínico. Sólo Seresin ofreció algo más que interesante. Pero para la séptima película, y de nuevo por suerte, se contrató a uno de los mejores fotógrafos de cine de los últimos treinta años, el portugués Eduardo Serra, que a sus sesenta y ocho años logró un aspecto fenomenal para la séptima parte, y muy seguramente para la octava y final que se estrena hoy, dotándola de atmósfera, de riqueza expresiva, de claroscuros psicológicos…todo lo que debía haber sido la fotografía de la saga desde sus comienzos.
En unas veremos y comentaremos la octava y definitiva película. No es la mejor saga de todos los tiempos, ni siquiera la mejor aventurera, pero buenas dosis de fantasía y aventura ha dado (también de conservadurismo y romanticismo pasado de moda) y quizá esta conclusión apuntale un poco más el no demasiado grande prestigio de unas películas que andan necesitadas de él para perdurar en el imaginario y trascender el hype del momento.
El avance me ha dejado una sensación agridulce. Por un lado, como entretenimiento familiar, parece que estará bien, es decir, se intuye una producción muy cuidada y con todos los ingredientes para tener entretenidos a todos los públicos; por otro lado, la firma Martin Scorsese, uno de los mejores cineastas de la historia, es imposible no sentirse algo decepcionado viendo el tráiler de una película que podría haber dirigido Chris Columbus o Chris Weitz (con todos los respetos para estos realizadores). Aun así, no conviene olvidar que es un vídeo de dos minutos montado especialmente para entusiasmar a los críos. Es de Scorsese, hay que verla.
Escrita para la gran pantalla por John Logan, ‘Hugo’ está protagonizada por Asa Butterfield (¿no os recuerda mucho al chico de ‘The Road’?), Chloe Moretz, Sacha Baron Cohen, Ben Kingsley, Jude Law, Ray Winstone, Helen McCrory, Frances de la Tour, Emily Mortimer, Michael Stuhlbarg, Richard Griffiths y Christopher Lee, entre otros. La historia tiene lugar en el París de los años 30, se centra en un niño que vive entre las paredes de la estación de tren y en un misterio relacionado con su padre, una llave y un robot, que lo llevará a vivir una gran aventura.