Hoyo 11 del Real Club de Golf de Las Palmas Hace prácticamente un año que escribía este post en el que hablaba de cómo el ski, con casi dos millones de skiadores en España le había ganado la batalla al golf en número de practicantes e imagen, pero desde hace menos tiempo, también me he dado cuenta que tienen otro punto en común, el ski de competición no levanta pasiones entres sus practicantes en España.
Comentaba el otro día al hablar sobre el acuerdo al que la RFEG y el European Tour habían firmado que el día a día de los principales circuitos no es seguido por muchos de los jugadores que juegan los fines de semana. Esa desconexión de los circuitos es lo que me ha llevado a hacerme esa pregunta: ¿Cómo surge la afición al golf?
No se hasta que punto mi experiencia particular puede ser compartida por vosotros o no, pero para eso están los comentarios, porque vuestra opinión siempre me interesa, pero quizás en este tema un poco más de lo normal.
En mi casa nadie jugaba al golf, pero aún así, si había algún canal que retransmitía algún torneo, no era raro que viese parte de dicha retranmisión. Sin embargo, ninguno de esos torneos que vi por televisión despertó las ganas suficientes para intentar tener un primer contacto con el golf.
No sería hasta que conocí a la que ahora es mi mujer que yo tuve el primer contacto con la práctica del golf, un mundo completamente desconocido, me atrevería a decir que hasta lejano, por la imagen que tenía, por la terminología, por la complejidad del material, y porque nada tiene que ver el seguir algunas retransmisiones por la televisión con ponerse delante de la bola.
Los gestos naturales que tu veías en los jugadores de la tele, en tí son de todo, menos naturales. Pegar un capón a la bola es casi como para irse contento. Cuando la ves volar a cierta distancia esas primeras veces, piensas que lo has hecho bastante bien, que has pegado un golpazo. El tiempo y el campo ya te enseñarán la importancia de la dispersión, pero mientras tanto, la voz que uno tiene dentro te dice que dentro de poco, te vas a comer el campo…(jajajaja).
Ese momento en el que uno pega por casualidad un primer golpe decente es como la primera dosis de una droga.Subidón instantáneo, y ese pensamiento de ¡ya está, ya lo he pillado!. El tiempo y la experiencia, lo traducirán en un pensamiento más lógico, si he pegado uno así, quiere decir que soy capaz, tan sólo hay que intentarlo, aprender , practicar y la frecuencia de golpes decentes, tarde o temprano aparecerá. En mi caso particular, creo que este ya era un punto de no retorno. El golf me había enganchado. Mi afición por este deporte había surgido.
Tirar bolas, clases, vueltas de prácticas, uno va aprendiendo, en mi caso a buen ritmo, gracias a tener la suerte de poder jugar casi todos los días, y es probable que sobre el casi. Uno estaba preparado para jugar los torneos. Realmente no me acuerdo de cual fue ese primer torneo, pero de lo que si me acuerdo de esos primeros torneos es de esa sensación que a día de hoy nos sigue quedando, de esa pregunta que muchos nos hacemos. ¿Cómo me he podido liar tanto en el campo?
En esta etapa, como os podéis imaginar ya había dos líneas que en vez de ir paralelas se cruzaban, como lo siguen haciendo ahora: las expectativas depositadas en mi juego antes de un torneo y los resultados del mismo. Uno se da cuenta, que jugar en torneos es diferente. Templar los nervios, toma de decisiones, reponerse de los malos golpes… Esta etapa en mi afición por este deporte también me parece importante.
Al mismo tiempo que uno iba mejorando, alegrándose por los buenos resultados y motivándose con los malos, para seguir intentando mejorar, uno se da cuenta, que durante todas esas vueltas, uno ha ido forjando buenas relaciones con algunos de los jugadores, esa misma amistad de la que hablaba en el post del otro día. El golf, había invadido ya mi vida.
Poco o ninguna afición despertó en mi el golf de competición, fue esa sensación de impotencia al principio, seguida de las ganas de querer hacerlo nuevamente bien, creerme capaz de volver hacerlo una y otra vez, lo que realmente formó el germen de mi afición por este deporte. Pero resulta también inseparable del marcado caracter social que tiene, de esas partidas el campo con tus amigos, compartiendo malos y buenos golpes, piques sanos o cervezas a pagar en la casa club. ¡Qué importante es el hoyo 19!
Cuando pienso en el caracter social de este deporte,y lo poco que se explota para generar afición, vienen a mi mente las imágenes de los jugadores jubilados, que mañana sí y mañana también, disputan los partidos con sus amigos. Muchos de ellos no son buenos jugadores, pero siguen saliendo cada día, con la misma ilusión de hacer un golpe menos que sus compañeros de partido, para no pagar en el hoyo 19.
Para mi este es un resumenen de donde radica mi afición a este deporte, por eso me cuesta mucho compartir la visión de que la afición viene de las retransmisiones. Para mi, la afición viene de mamar golf, de poder jugar y por ello, es que iniciativas como la de este colegio de Mogán, con Miguel Ángel Valerón al frente, junto con la Federación Canaria de Golf y Anfi Tauro Golf me parecen tan importantes para el futuro de nuestro deporte.
Una iniciativa que no sólo enseña cómo se juega al golf, si no que les permite jugar al golf a estos niños, involucrando al colegio, ayuntamiento, federacion regional y campo. Y cuando uno juega al golf, ya sabéis lo que pasa ¿verdad?
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Imagen|Ovidio Vidal
