
El golf es un deporte que te suele recompensar el trabajo y la perseverancia. Muchas veces los resultados llegan rápido y la recompensa es casi inmediata y otras veces tarda hasta años en recompensarte todo el esfuerzo invertido. En el caso de Bill Haas, han sido unos cinco años. Ayer tuvo su premio después de una semana maratoniana, que comenzó el miércoles y terminó ayer en el Bob Hope Classic.
Después de jugar 140 torneos en el PGA Tour sin conseguir la victoria, Haas luchó durante seis días y cinco vueltas a través de cuatro campos distintos antes de llegar al último hoyo del torneo empatado con otros dos jugadores en el liderato. Ahí fue donde se unió a su padre en la lista de ganadores del Circuito.
Consiguió dejarse un putt de birdie en el hoyo 18 después de ejecutar un golpe a bandera arriesgado, justo lo que los otros colíderes no pudieron hacer. Con las manos casi temblando, metió un putt prácticamente dado para terminar con un golpe de ventaja sobre Matt Kuchar, Tim Clark y Bubba Watson. Una vuelta de ocho bajo el par, 64 golpes.
"He estado esperando a ganar desde la primera vez que jugué, pero es un proceso, y hay mucho de por medio," dijo Haas. "Es especial, se lo difícil que ha sido ganar y estoy agradecido."
El jugador de 27 años e hijo del campeón del Hope Classic de 1988, Jay Haas, fue el último de los tres colíderes en jugar el par 5 del hoyo 18. Kuchar y Clark habían fallado sus putts de birdie en el Arnold Palmer Private Course.
Decidido a no quedarse corto, Haas pegó un hierro 3 que aterrizó pasado el hoyo, dejándole la oportunidad de hacer dos putts y llegar a 30 bajo par, 330 golpes en total, y a los 900,000 dólares con los que dota el Bob Hope Classic al ganador.
"La paciencia no es una de mis virtudes," dijo Bill Haas. "Es algo que todavía estoy intentando aprender. Esta semana, estuvimos obligados a ser pacientes. ¿Quién sabe? A lo mejor la lluvia caída jugó a mi favor. Obviamente lo fue. Sacó lo mejor de mí."
Nadie estaba más impresionado que Jay Haas, que también se benefició de la lluvia que suspendió la segunda jornada el jueves y fue capaz de volver de su torneo del Champions Tour en Hawaii para ver a su hijo ganar por primera vez en el circuito.
"Ganar el mismo torneo que gané yo es especial, y para mí el llegar a verlo... Es realmente especial," dijo Jay Haas, que le escribió un mensaje a su hijo el domingo con un simple mensaje: "Pégale cuando estés listo, y nunca antes."
El líder de la cuarta jornada, Bubba Watson, hizo birdie en el hoyo 18 después de fallar por poco su chip para eagle, consiguiendo llegar al segundo puesto.
Billa Haas no pudo ni siquiera respirar hondo cuando metió el putt que le daba la victoria, y tampoco sabía que su padre estaba en las gradas.
"Es algo estupendo que, desde hace 22 años, podamos ver nuestros nombres grabados en la lista," dijo Bill Haas. "No estoy intentando compararme a él. Es casi inalcanzable."
Son la octava combinación padre-hijo que gana en el PGA Tour. Y casi no llegan a serlo gracias a Matt Kuchar, que ayer jugó como los ángeles. Hizo ocho birdies en once hoyos, pero sólo pudo hacer uno en los últimos siete. Pero vamos, hizo 63 golpes, la mejor vuelta ayer, y deseó haber dado un golpe mejor en el hoyo 18.
"Es un hoyo donde cuentas que vas a hacer 4," dijo Kuchar. "Me puse en una situación difícil... pero hacer 63 es fantástico. No sabía si podía llegar a hacer eso hoy. Fue una gran vuelta de golf."
El tercer torneo del año terminó y a la vuelta de la esquina está el Century Club of San Diego Invitational. Veremos que va dando de sí esta temporada. El Bob Hope Classic lo ganó Bill Haas, que fue persistente y agresivo cuando tuvo que serlo, y es el primer jugador que gana por primera vez este año.
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En Fuera de Límites | Bob Hope Classic 2010