‘Corazón rebelde’ (‘Crazy Heart’, 2009) es la ópera prima del actor Scott Cooper. Su argumento puede recordar --manteniendo las distancias, evidentemente-- a películas como ‘Gracias y favores’ (‘Tender Mercies’, Bruce Beresford, 1984) o ‘El aventurero de medianoche’ (‘Honkytonk Man’, Clint Eastwood, 1982). Por la primera Robert Duvall ganaba un Oscar, y su presencia en ‘Corazón rebelde’, de la que también es productor, no es casual. En la segunda Clint Eastwood nos ofrecía una de sus mejores interpretaciones en un sentido acercamiento al country. Muchos pensábamos que tal vez ‘Corazón rebelde’ siguiese los pasos de este último film, pero nada de eso. A pesar de ciertas coincidencias la película es demasiado bienintencionada.
La historia de ‘Corazón rebelde’ es demasiado simple. Bad Blake es un cantante country que está en las últimas. Atrás ha dejado muchos kilómetros, muchas mujeres, un hijo con el que no se habla y sobre todo muchos litros de alcohol. En una de sus actuaciones de poca monta en garitos perdidos de la mano de Dios, se encuentra con la posibilidad de que una joven periodista le realice una entrevista. Para Blake algo cambia desde ese momento, ahora tiene una razón por la que luchar, algo que le devuelva la ilusión perdida, las ganas de componer canciones y enfrentarse al reto de dejar de beber.
No le niego a Cooper la honestidad de su planteamiento, una película que pretende ser sencilla aunque tira más bien por lo simple, pero que se aleja sobremanera del tipo de cine salido mayoritariamente de Hollywood. Aquí no tenemos montaje acelerado ni personajes vacíos, ni siquiera hay un intento de dogmatizar o resultar moralista con algunos de los temas que trata, como la vejez, la fama perdida, el amor o la responsabilidad familiar. Pero que el film no caiga en ello no significa que todo lo mostrado tenga fuerza, empaque o incluso interés. Afortunadamente Cooper deja todo en manos de un plantel de actores en estado de gracia, que son quienes animan la función comandados por un impresionante Jeff Bridges.
Si este actor ya nos tenía acostumbrados a excelentes interpretaciones --actualmente también se le puede ver en ‘Los hombres que miraban fijamente a las cabras’ (‘The Man Who Stare at Goats’, Grant Heslov, 2009), una pequeña tontería sin demasiado sentido-- lo visto en ‘Corazón rebelde’ no tiene precio. Bridges pertenece a ese tipo de actores que con su sola presencia justifican el visionado de una película por muy mala que esta sea, que no es el caso. Hay en la composición de Bridges, un prodigio de contención dramática, todo lo que necesitamos saber de su personaje. Hay dolor en sus ojos, cansancio en sus palabras, y patética rebeldía en sus pobres actuaciones. El sabor del éxito que ya no volverá se diluye mientras se decide entre seguir olvidando quién fue o recuperar la fe gracias a una mujer.
Corresponde el personaje de dicha mujer a una actriz excelente que ha conseguido su primera nominación al Oscar por esta película, Maggie Gyllenhaal, hermana del también actor Jake Gyllenhaal. La actriz le da la réplica perfectamente a su compañero de reparto y con una química excelente ambos proponen una historia de amor tan arriesgada como poco profunda. Las apariciones de Robert Duvall --una de las voces de conciencia de Blake-- y Colin Farrell --que representa aquello que Blake nunca será-- parecen meros cameos desinteresados que ayudan a vestir la personalidad de Blake. Actores que se encuentran como pez en el agua, cuyos dramas personales --bastante más light de lo esperado-- se aderezan con una excelente banda sonora llena de canciones country supervisadas por el veterano T-Bone Burnett.
‘Corazón rebelde’ termina con un final algo insatisfactorio que se debate entre cierta mirada amarga y concesiones evidentes a un público amante de los finales felices, como si se hubiera querido contentar a todo el mundo. Aún así es una película cuyo visionado transcurre con tranquilidad. Un film casi vacío, pero amable. Un actor casi solo al frente, pero muy grande.
Como ya hicimos con la entrega de los premios Goya del cine español, en la próxima madrugada del domingo al lunes volveremos a estar al pie del cañón para retransmitir la ceremonia de entrega de los Oscar 2010.
En Blogdecine nos pondremos de gala (cubata o café en mano, según el caso) para comentar en directo los premios de Hollywood. Será también a través de Twitter, pero sin perder ojo a través del blog, donde podréis ver los comentarios que en la red social vayamos haciendo, además de que iremos publicando post con los premios más importantes en completo directo.
Como es una velada larga, intentaremos poner el mejor ánimo posible, afinar el sentido del humor y disfrutar con las abundantes estrellas que pisarán el escenario del Teatro Kodak de Los Ángeles. Estáis todos invitados (mis compañeros Abuín y Caviaro también estarán al pie del cañón). Me muero de ganas por ver la cara de Cameron cuando Bigelow suba a por su estatuilla a la mejor dirección. No faltéis.
Sin embargo, una actriz de talento interpretativo limitado (pero con una de las sonrisas más seductoras) ha sabido amoldarse y sacarle todo el partido al estereotipo de actriz latina que Hollywood reclama con asiduidad. Ha crecido como estrella hasta convertirse en una de las más deseadas, sexys y admiradas. Y aunque muchos no se fijen en su trabajo, hoy, que cumple 36 años, es la actriz latina más indispensable en la agenda de muchos productores.
Los comienzos de su carrera estuvieron marcados por títulos de terror de cuarta categoría (a la sazón ‘Los chicos del maíz 5: Campos de terror’, ‘Leyenda urbana 2’ y ‘Once Upon in Mexico’), por lo que tuvo que luchar para conseguir evadir más proyectos de esta clase y encontrar ese título que le sirviera de trampolín. Tenía claro que no podía ocultar su belleza exótica, su piel dorada y sus rasgos latinos, así que decidió potenciarlos y que, acoplándose a la imposición de Hollywood, pudiera sacarle el máximo partido. Consciente de que su belleza le abriría puertas, fue sincera consigo misma y aceptó el camino que podía recorrer y alcanzar, en un futuro, una mayor consideración como actriz.
Eso aún está por llegar, pero al menos ha logrado pasear su figura con el glamour que la maquinaria hollywoodiense le ha abrigado y aparecer en títulos de relumbrón. Algo así ya consiguió cuando comenzaba su trayectoria con ‘Training Day’ y posteriormente con ‘A todo gas 2’, elevando su perfil y acaparando suficiente atención como para tener asegurado un futuro en este competido mundo.
Luego vino ‘A contrarreloj’ junto a Denzel Washington donde corroboraría su imparable empuje como actriz latina de primera fila. Y hasta se atrevió con la comedia en ‘Pegado a ti’, siendo ya la Eva Mendes en ciernes que todas las publicaciones masculinas catalogaban como una de las actrices más deseadas del momento.
Sin embargo, y a pesar de las desventajas de ser una de las estrellas más considerada por su belleza que por su talento actoral, Eva Mendes le ha sacado provecho y se ha mantenido firme a la hora de intentar romper los convencionalismos. Particularmente, no pienso que lo haya logrado, más probable por falta de papeles para ello que de su ímpetu. Al menos ha intentado huir de cierto encasillamiento, pasando del terror, a la acción, de la comedia al thriller (‘La noche es nuestra’, con álgida y tórrida escena incluida), sin olvidarse del cómic más taquillero (‘El motorista fantasma’ y ‘The Spirit’).
Su empeño le está llevando a alcanzar trabajos mejor considerados. Así, tras verla recientemente en ‘Teniente corrupto’, tiene en cartera ‘Last Night’ junto a Sam Worthington y Keira Knightley, y ‘The Other Guys’, una comedia de acción con Mark Wahlberg, Samuel L. Jackson o Michael Keaton.