Después de ver las fotos espía que publicaba engadget, más de uno pensó “bah, eso es un fake, eso no lo va a lanzar Apple jamás”. Y se equivocaba, como se ha demostrado hoy. Tras la confirmación del nuevo artilugio presentado hoy hay opiniones muy dispares, hay quienes lo ven la quinta esencia de la usabilidad y el realce de la experiencia de usuario y ya han encargado 3 para ver si pueden conectarlos todos a la vez, pero también los hay que dudan de su utilidad.
Ciñéndonos a la descripción que hace Apple, parece que el tema es traer los gestos multitouch de los portátiles a los ordenadores de escritorio. Para mí eso es toda una declaración de intenciones. Actualmente, las posibilidades de aplicación de gestos multitouch que existen en las aplicaciones, desengañémonos, son más bien escasas sin embargo, creo que la clave aquí es el adverbio: Actualmente, hoy. No obstante, pensemos en clave de futuro, dejémonos llevar y pensemos en Mac OS X 10.7.
Para mí está muy claro que Apple busca la forma de que el usuario adquiera una experiencia de uso nueva, distinta, que se diferencie del resto. Una forma de buscar este camino es ofrecer un nuevo sistema operativo donde la experiencia multitouch sea la clave. Intentemos dar un par de pinceladas que apunten en ese sentido.
Invirtiendo iMovie para el iPhone 4
iMovie para el iPhone 4 es una de las apuestas más fuertes por parte de Apple de traer una aplicación de escritorio al reino de la interfaz multitáctil: el iPhone 4. Y parece que han hecho un buen trabajo, han adaptado toda la interfaz de la aplicación al uso de gestos con los dedos. ¿Y el paso inverso? ¿Y si realmente lo que buscan ahora es transformar esa facilidad, ese vínculo, esa interacción del usuario con la aplicación a la gran pantalla? Yo creo que la apuesta es ambiciosa pero hace falta un accesorio para ello: un trackpad, algo que no sea curvo como el Magic, algo suficientemente grande como para soportar todos los gestos a los que estamos acostumbrados los que usamos un iPhone día tras día.
Creo que va cobrando sentido la idea tras el Magic Trackpad, ¿no os parece?
Rumores de convergencia entre iOS y Mac OS X
De hecho, la idea tras lo anterior es esta: llegar a unificar ambos sistemas, iOS y Mac OS X, sin duda buscar puntos de unión y de convergencia, aprovechar las sinergias, es el primer paso.
Pero no nos equivoquemos y precipitemos las cosas, estamos muy muy lejos de que llegue ese día, por el momento ambos sistemas caminarán juntos, cada uno con sus objetivos y metas concretos, aunque quizás sí que poco a poco, vayan pareciéndose cada vez más uno al otro, quizás sea verdad que paso a paso, las aplicaciones de escritorio como las conocemos necesiten de una interacción mucho más dinámica, mucho más elevada que las que proporcionan 4 teclas y un desplazamiento de cursor.
Magic Mouse, la transición ha empezado
Y hablando de desplazamientos de cursor, Apple inició una revolución, introdujo un ratón en el que no hay necesidad de ruedecita para el scroll de desplazamiento, dotó de una interfaz multitáctil toda la superfície, consiguiendo que ahora todos los que lo usamos hayamos pasado de combinaciones de teclas a gestos multitáctiles. Activar Exposé, llamar a Spaces, mostrar el escritorio, hacer zoom sobre una imagen, todo gestos con los dedos.
O sin ir más lejos la facilidad con que uno hace scroll en el Magic. Cuando cojo la rueda del ratón en el portátil de un amigo, me noto extraño, casi prefiero hacer scroll en el trackpad en su lugar.
El primer paso fue el Magic Mouse, ahora es el turno del Magic Trackpad.
Aplicaciones de terceros para aprovechar la potencia del Magic Mouse
Estoy seguro que Apple ha seguido la evolución de todas y cada una de las aplicaciones que explotan las posibilidades del Magic Mouse. Estoy convencido de ello. Aquí se va a vivir la experiencia que tuvimos con la interfaz Coverflow de nuevo, pronto, el mejor concepto, la mejor manera de implementar y explotar la potencia del Magic Mouse va a integrarse en el nuevo sistema operativo, o al menos esa es mi impresión.
Y tampoco os quepa la menor duda que ahora todas esas aplicaciones van a adaptarse al Magic Trackpad en un abrir y cerrar de ojos, es sin lugar a dudas volver a conseguir lo mismo, acostumbrar el uso que hacemos del Mac a esas capacidades multitáctiles que tienen esos dispositivos.
Rumores de funcionalidades multitáctiles en Mac OS X 10.7
En mi opinión, y tras ver cuál es la estrategia y qué sentido tiene para mí el Magic Trackpad, yo apuesto firmemente en que la nueva versión de Mac OS X va a explotar mucho la interfaz multitáctil. Apple va a orientar todavía más las aplicaciones del sistema a la interacción con el gesto de los dedos de la mano. Como os contaba, la integración de herramientas potentes que exploten todo el potencial del Magic Mouse y ahora del Magic Trackpad lo doy por hecho.
Veremos si el tiempo me da o me quita la razón, por el momento todo esto no son más que palabras, mi opinión tras el anuncio de hoy, quizás en un futuro el teclado inalámbrico y el trackpad sean un solo dispositivo, quizás no, quizás sea sólo el hecho de que todos los ordenadores de escritorio tengan la posibilidad de acceder a los gestos multitáctiles sin excusa o quizás sea simplemente
como el trackpad del MacBook Pro, solo que más grande
Una de las mayores novedades del nuevo iPhone 4 es la llamada Retina Display. Una pantalla de alta resolución con gran densidad de pixels (hasta tres veces más que en los anteriores modelos de iPhone), y que consigue una definición en las imágenes mostradas por el dispositivo tan alta, que la ojo humano es incapaz de distinguir los pixels.
La incorporación de esta tecnología en el nuevo iPhone 4 impacta directamente con las aplicaciones que hasta ahora estaban disponibles en la App Store. La nueva resolución, mucho más alta podría causar que las aplicaciones “antiguas” no se visualizaran con la suficiente calidad que requiere la nueva pantalla. Para ello, Apple aportó una primera solución.
Esta consiste en un escalado automático de toda la interfaz del iOS 4 a la nueva resolución Retina Display. Esto quiere decir que cuando tengáis vuestro nuevo iPhone 4 y carguéis alguna de las aplicaciones que ya utilizabais en los anteriores iPhones, el sistema operativo cargará las ventanas y los controles de la nueva interfaz a alta resolución, sin requerir ninguna intervención extra por parte del usuario, ni del desarrollador.
Sin embargo, Steve Jobs ya recomendó a los desarrolladores que actualizasen sus aplicaciones a la nueva tecnología, adaptando por completo las imágenes de toda la aplicación a la nueva resolución. Y así nacen las primeras aplicaciones “optimizadas para iPhone 4 Retina Display”.
iPhone 4 Retina Display, las primeras aplicaciones
Más allá del proceso de optimización automático del sistema operativo, cada desarrollador debe adaptar sus aplicaciones para aprovechar al máximo la nueva resolución. Esto es particularmente crítico en las aplicaciones en las que se trabaja prioritariamente con imágenes, como colecciones de fondos, visores de fotografías, retoque…
Es por ello que las primeras aplicaciones que podemos encontrar ya en la App Store, “optimizadas para Retina Display”, entran dentro de estas categorías. Por ejemplo, Absolute HD Wallpaper (0,79EUR), un buscador de imágenes de alta resolución que también podemos utilizar como fondos de pantalla para el iPhone 4. Por tanto, dicha optimización era esencial.
Otra aplicación de fotografías beneficiada es Pro Photo Wallpapers HD (0,79EUR), muy similar a la anterior, y que como véis, comenzarán a aparecer a cientos en la App Store en cuanto el iPhone 4 esté más extendido.
Otra aplicación curiosa que ha sido optimizada para Retina Display es Visual Acuity (7,99EUR), un original medidor de agudeza visual mediante tests con imágenes, con lo que la nueva resolución se aprovecha al conseguir imágenes para los tests con más definición y precisión. Muy interesante, por cierto, el artículo que citan dentro de la propia descripción de la aplicación, donde aseguran que la pantalla Retina Display es perfecta para este tipo de test por su similitud con la capacidad de percibir las imágenes del ojo humano.
Los juegos, evidentemente, también aprovecharán al máximo esta potencia extra en gráficos. Por ejemplo, el Battle Trivia (2,39EUR), un juego de preguntas y Gears (2,39EUR), una aplicación para controlar la información de la comunidad de videojuegos Steam, ya comienzan a aprovechar la nueva resolución también.
iPhone 4 y su estrecha relación con el iPad
Es evidente que con el paso de los meses y la progresiva implantación del iPhone 4 en el resto de países que todavía lo esperamos, los desarrolladores darán más apoyo a la nueva resolución, con lo que pasaremos de tener aplicaciones “optimizadas en Retina Display” a simplemente, aplicaciones.
Sin embargo, este cambio también ayuda indirectamente al hermano mayor del iPhone 4, el iPad. Las aplicaciones originalmente creadas para iPhone 4 aprovechando la mayor resolución de Retina Display se verán, al ampliarse en el tablet de Apple, con una definición cercana a la resolución nativa del iPad.
Atrás quedarán las aplicaciones actuales, que al ser utilizadas ampliadas presentan una gran pixelación y contrastan muchísimo con las aplicaciones nativas del iPad. Por contra, recordemos también que esta tecnología impactará a la alza en el “peso” de las aplicaciones al necesitar contar con imágenes más grandes. Eso sí, sin lugar a dudas, quien haya visto ya un iPhone 4, sabe que merece la pena.
Una de las mayores novedades del nuevo iPhone 4 es la llamada Retina Display. Una pantalla de alta resolución con gran densidad de pixels (hasta tres veces más que en los anteriores modelos de iPhone), y que consigue una definición en las imágenes mostradas por el dispositivo tan alta, que la ojo humano es incapaz de distinguir los pixels.
La incorporación de esta tecnología en el nuevo iPhone 4 impacta directamente con las aplicaciones que hasta ahora estaban disponibles en la App Store. La nueva resolución, mucho más alta podría causar que las aplicaciones “antiguas” no se visualizaran con la suficiente calidad que requiere la nueva pantalla. Para ello, Apple aportó una primera solución.
Esta consiste en un escalado automático de toda la interfaz del iOS 4 a la nueva resolución Retina Display. Esto quiere decir que cuando tengáis vuestro nuevo iPhone 4 y carguéis alguna de las aplicaciones que ya utilizabais en los anteriores iPhones, el sistema operativo cargará las ventanas y los controles de la nueva interfaz a alta resolución, sin requerir ninguna intervención extra por parte del usuario, ni del desarrollador.
Sin embargo, Steve Jobs ya recomendó a los desarrolladores que actualizasen sus aplicaciones a la nueva tecnología, adaptando por completo las imágenes de toda la aplicación a la nueva resolución. Y así nacen las primeras aplicaciones “optimizadas para iPhone 4 Retina Display”.
iPhone 4 Retina Display, las primeras aplicaciones
Más allá del proceso de optimización automático del sistema operativo, cada desarrollador debe adaptar sus aplicaciones para aprovechar al máximo la nueva resolución. Esto es particularmente crítico en las aplicaciones en las que se trabaja prioritariamente con imágenes, como colecciones de fondos, visores de fotografías, retoque…
Es por ello que las primeras aplicaciones que podemos encontrar ya en la App Store, “optimizadas para Retina Display”, entran dentro de estas categorías. Por ejemplo, Absolute HD Wallpaper (0,79EUR), un buscador de imágenes de alta resolución que también podemos utilizar como fondos de pantalla para el iPhone 4. Por tanto, dicha optimización era esencial.
Otra aplicación de fotografías beneficiada es Pro Photo Wallpapers HD (0,79EUR), muy similar a la anterior, y que como véis, comenzarán a aparecer a cientos en la App Store en cuanto el iPhone 4 esté más extendido.
Otra aplicación curiosa que ha sido optimizada para Retina Display es Visual Acuity (7,99EUR), un original medidor de agudeza visual mediante tests con imágenes, con lo que la nueva resolución se aprovecha al conseguir imágenes para los tests con más definición y precisión. Muy interesante, por cierto, el artículo que citan dentro de la propia descripción de la aplicación, donde aseguran que la pantalla Retina Display es perfecta para este tipo de test por su similitud con la capacidad de percibir las imágenes del ojo humano.
Los juegos, evidentemente, también aprovecharán al máximo esta potencia extra en gráficos. Por ejemplo, el Battle Trivia (2,39EUR), un juego de preguntas y Gears (2,39EUR), una aplicación para controlar la información de la comunidad de videojuegos Steam, ya comienzan a aprovechar la nueva resolución también.
iPhone 4 y su estrecha relación con el iPad
Es evidente que con el paso de los meses y la progresiva implantación del iPhone 4 en el resto de países que todavía lo esperamos, los desarrolladores darán más apoyo a la nueva resolución, con lo que pasaremos de tener aplicaciones “optimizadas en Retina Display” a simplemente, aplicaciones.
Sin embargo, este cambio también ayuda indirectamente al hermano mayor del iPhone 4, el iPad. Las aplicaciones originalmente creadas para iPhone 4 aprovechando la mayor resolución de Retina Display se verán, al ampliarse en el tablet de Apple, con una definición cercana a la resolución nativa del iPad.
Atrás quedarán las aplicaciones actuales, que al ser utilizadas ampliadas presentan una gran pixelación y contrastan muchísimo con las aplicaciones nativas del iPad. Por contra, recordemos también que esta tecnología impactará a la alza en el “peso” de las aplicaciones al necesitar contar con imágenes más grandes. Eso sí, sin lugar a dudas, quien haya visto ya un iPhone 4, sabe que merece la pena.
Denominado por Leonardo DiCaprio (protagonista de sus últimos cuatro títulos), durante el 60º Festival de Berlín, como el “director definitivo de nuestro tiempo”, Scorsese es el director más venerado de su generación, y posiblemente (junto con Clint Eastwood) el más respetado de su país, lo que no significa que sea el más comprendido, más bien justo lo contrario. Y es que el índice de celebridad en un artista no suele ir exactamente parejo con el conocimiento de los resortes que motivan y alientan su obra, más aún en el caso de un cineasta tan complejo, oscuro y sujeto a tantos prejuicios como Scorsese. Su larga carrera, en años y en títulos, su poliédrica inspiración estética, su desarraigo por el clasicismo que tanto dice venerar, termina por desdibujar al gran artista que se intuye detrás de tanto trabajo, tanta violencia y tanta pasión.
Los padres de Scorsese, Catherine (que aparecería en varias producciones de su hijo y en ‘El padrino, parte III’) y Luciano Charles, asalariados no cualificados que sacaron adelante sus vidas lo mejor que pudieron en un ambiente conflictivo y delicado, residentes en la Little Italy de los años cuarenta, llevaron al pequeño Marty a cine de manera ininterrumpida, hasta que el jovencísimo futuro director se quedó literalmente prendado de la pantalla. Y no sólo del cine americano imperante en aquella época (de esa dañina parte del cine llamada “cine clásico”), sobre todo, y le honra, del cine italiano que llegaba a Estados Unidos, y hablamos del Neorrealismo Italiano y de la Comedia Italiana de los años cuarenta y cincuenta. Esas son sus mayores influencias, aceptadas por fin en 1999, año de la aparición del documental dirigido por él ‘Il mio viaggio in Italia’ (‘Mi viaje a Italia’, 1999), una joya de cuatro horas de duración que es indispensable para acercarse a la obra de este gigante herido del cine.
¿Mafioso o cura?
Durante su adolescencia, Scorsese se planteó muy seriamente dedicarse a ser gangster, o por el contrario entrar en el seminario para llegar a ser cura. No es uno de esos arranques románticos a los que tantos directores se entregan a la hora de contar su pasado. Es completamente cierto. Y basta un vistazo a ‘Malas calles’ (‘Mean Streets’, 1973), en la que Harvey Keitel interpreta a un evidente alter-ego del director, para darse cuenta de que es cierto. El problema de Scorsese es el de tanto artistas que en el mundo han sido: su sinceridad, su pasión, su dolor. Si a día de hoy (con sus fallos), Scorsese es quien es, es porque no ha podido evitar expresarse y buscar las formas que desde ‘Who’s That Knocking at My Door’ (1967) hasta el presente, han dominado cada uno de sus impulsos artísticos. Con una carrera tan densa (como director de ficciones, de documentales, como actor, montador, como celebridad dedicada a proteger el cine) es en verdad un reto dedicarle un especial.
Y se lo vamos a dedicar. Y no sólo a sus largometrajes de ficción, también a sus cortometrajes y a sus largos documentales, y en general a cualquier cosa que lleve el nombre de este cineasta impreso como máximo responsable. Creo que se lo merece a pesar de que en la pasada década, con la salvedad de ‘Gangs of New York’ (2002), Scorsese ha ido perdiendo, o aguando, su personalidad, por culpa en parte de su obsesión por lograr su ansiado Oscar (hablamos del cineasta de la obsesión por excelencia), y en parte también por desgajar su universo de manera un tanto insensata en la búsqueda de nuevas formas de expresión que han terminado por desdibujar su mirada de manera harto notable. La trilogía compuesta por ‘The aviator’ (2004), ‘The Departed’ (2006) y ‘Shutter Island’ (2010) es un descenso hacia geografías estéticas muy alejadas de la altura que cabría esperar del creador de ‘Uno de los nuestros’ (‘Goodfellas’, 1990).
Medio cura y medio gangster, ha creado una filmografía, un corpus que dirían algunos, de gran resistencia al paso del tiempo. Y esto porque ha sabido mezclar el lado espiritual y el lado material de su propio interior, contando historias acerca de seres imperfectos por los que siente una profunda y muchas veces casi incomprensible compasión, personajes patéticos, violentos o simplemente melancólicos que tratan de conformar el mundo a su gusto, mientras el mundo moldea su alma a golpes, haciéndoles entender que son criaturas mortales. Trepidante y autocrítico, ha sabido cuestionar su cultura religiosa y su ambiente de juventud, y de esa crítica salen sus historias más verdaderas y dolorosas, como un collage cultural y humano de cuyos poros surgiese la esencia más primitiva de sus mejores momentos como director.
Una carrera fascinante tallada a cuchillo
Veintiún largometrajes como director de ficción. Siete largometrajes documentales. De todos ellos hablaremos en Blogdecine. Más tangencialmente de sus múltiples créditos como director en cortometrajes, series, anuncios, aunque también. Con sus debilidades y fallos, que los tiene, es inevitable hablar de Scorsese como un grande, como un cineasta compulsivo, intenso y visceral, que bien merece pararse en su filmografía y desgranar los motivos y las imágenes más importantes de una obra que ya se anticipa como imperecedera. Ahora que el especial de Lynch toca a su fin, no creo que haya algo más estimulante que hablar de Scorsese, scorsesiano de corazón como he sido siempre.
Personalmente, pienso que la obra más perfecta que ha realizado Shyamalan es ‘El protegido’ (‘Unbreakable’, 2000), con una puesta en escena insuperable. Pero ya sabiendo la preferencia del director por ‘El bosque’, al verla de nuevo a causa de vuestra petición, entiendo por qué le gusta tanto. De todos sus trabajos, éste es en el que más claramente se habla del amor; esa cosa mágica, intangible pero poderosa y transformadora, que nos hace ver todo de otro modo, esa conexión que se establece entre dos espíritus que se entregan pura y completamente el uno al otro. Es el gran tema de este director, la búsqueda del amor, y es aquí donde más se ocupa de ello, a través de una fábula en la que también caben reflexiones sobre la sociedad, el sacrificio, la inocencia y el miedo. Y por si fuera poco, entretiene, sorprende, inquieta y emociona, desde el primero hasta el último minuto. Una joya.
El pueblo a salvo de los lobos
Tras los títulos de crédito, acompañados por la arrebatadora partitura musical de James Newton Howard, vemos a un hombre llorar la muerte de su hijo, mientras un grupo de gente lo mira a cierta distancia, con profundo respeto. La tumba marca dos fechas: 1890-1897. Acto seguido, el mismo hombre estrecha afectuosamente la mano del que parece ser el alcalde del lugar, Edward, mientras éste habla a la comunidad de momentos difíciles, confianza, compromiso y seguridad. Todos se quedan congelados cuando entre el viento que azota los árboles se oyen los lejanos y amenazadores aullidos de lo que parecen ser bestias, terribles lobos. Sólo uno de los pueblerinos se ríe y aplaude, como si se burlara de toda aquella seriedad, pero es Noah, un joven con discapacidad mental, y todos aceptan su extraño comportamiento (no saben, ni sabemos aún, lo que él ha visto).
Así arranca ‘The Village’ (originalmente titulada ‘The Woods’), abriendo incógnitas desde sus primeras escenas (todas se irán contestando poco a poco), creando una atmósfera perturbadora y misteriosa, de cuento de hadas, y recordando inevitablemente al primer episodio de la serie más popular y adictiva de los últimos años, ‘Lost’ (cambiando el pueblo por una isla y el sonido de los “monstruos” por el del “humo negro”). Pronto descubrimos que en el pueblo (construido de la nada para la filmación de la película) hay reglas estrictas que nadie puede incumplir. La fundamental es que está prohibido atravesar los bosques, pues es el territorio de unas criaturas terribles, sin nombre, que mantienen una especie de tregua con los seres humanos; no hay peligro mientras nadie cruce los límites establecidos, marcados con señales amarillas, el color protector (se le asocia con la tranquilidad, pero me llama la atención que “amarillo” en inglés significa también “cobarde”). Del mismo modo, hay un color asociado a los monstruos, que todos se empeñan en ocultar, alejar de las casas o de sí mismos; es el rojo, que simboliza peligro, agresividad, y también la sangre derramada.
Siempre me ha parecido curioso echar un vistazo a los nombres que se barajaron para determinados proyectos (me acuerdo de Dustin Hoffman para ‘Blade Runner’), o que fueron reemplazados a última hora, siendo a menudo de lo más sorprendente que se pensara en otros actores tan diferentes de los que aparecen finalmente en la pantalla. Shyamalan escribió el personaje de Lucius pensando en Joaquin Phoenix, si bien el de Ivy era en un principio para Kirsten Dunst, hasta que lo impidió el rodaje de ‘Elizabethtown’ (imagino que se arrepentiría bastante); sin audición previa, el director eligió a Bryce Dallas Howard para sustituirla. Quizá lo más sorprendente es descubrir que Ashton Kutcher pudo dar vida a Noah, pero igualmente tuvo que dejar su sitio por problemas de agenda (Hayden Christensen fue otro de los candidatos). Shyamalan tiene una mano fantástica con los intérpretes, pero sin duda tuvo suerte con el reparto final. Adrien Brody, William Hurt, Sigourney Weaver, Brendan Gleeson, Michael Pitt y Jesse Eisenberg, entre otros, viven cada momento de este poético cuento de amor y terror.
De luces y tinieblas
Porque otras podrían haber cumplido estupendamente en el papel, pero es que Dallas Howard está sencillamente sublime; ella es Ivy. Shyamalan ve en la pelirroja los valores que representa la chica ciega (la inocencia, la vida, la calidez), y consigue que la actriz no sólo dé rienda suelta a su innato talento para la interpretación (poco aprovechado hasta ahora, a excepción de ‘La joven del agua’, también del realizador de origen indio), sino también que desprenda esa extraña mezcla de ingenuidad y madurez que caracteriza a Ivy, más despierta que el resto (a pesar de su ceguera); como llega a decir, ve el mundo de una manera diferente a los demás. No le hace falta el sentido de la vista para comprender nada, no los necesita para ver lo que importa de verdad. Es muy significativa la manera en la que Shyamalan nos presenta a esta chica, abrazada a su hermana, consolándola y reconfortándola, en una habitación cálidamente iluminada por las llamas de las velas.
Tan auténtica como la interpretación de Dallas Howard es la de Joaquin Phoenix, un actor de instinto, de ésos raros individuos que son capaces de vivir y respirar la ficción, hasta hacerla realidad (tanto es así que aún se duda sobre la veracidad de un documental que gira en torno a él, tras su anunciada retirada del cine para dedicarse al rap); puro talento al que también aprovecha hábilmente Shyamalan dejando en sus manos al silencioso Lucius (Ivy no ve, él parece mudo), de mirada curiosa, tímido a su pesar, atrapado entre reglas, un joven valiente (el que más) que sólo se inquieta cuando está cerca de Ivy, y sólo tiene miedo a que ésta sufra algún daño. El progresivo acercamiento entre estos personajes llega a su máximo esplendor en la maravillosa secuencia de la entrada de las criaturas en el pueblo, con Ivy tendiendo la mano, confiando en que su amor llegará a tiempo para salvarla. Puro cine.
El esperado beso, en el porche de Ivy, supone la consumación del amor entre los dos jóvenes, y será también el desencadenante de todo el último tramo del film. Resulta interesante cómo desde ahí pareciera que ambos han tomado lo mejor del otro, compenetrándose y completándose, siendo mejores personas; ella se contagia de la valentía de Lucius, mientras que él adquiere una enérgica vitalidad; estas transformaciones serán esenciales para resistir y superar lo que ocurrirá a continuación. Dos veces intenta Lucius cruzar el bosque (para conseguir medicinas), pero será Ivy quien consiga finalmente la aprobación del consejo de “los mayores”; sólo ella puede emprender la aventura porque lo solicita en el momento adecuado, cuando ha abrazado el amor, ha perdido el miedo y está dispuesta al sacrificio. Sólo así puede adentrarse en la oscuridad que rodea el pueblo (como una caperucita amarilla) con la esperanza de regresar con vida. Puede decirse, por tanto, que el amor es la luz que identifica, dignifica y da sentido al ser humano; es aquéllo por lo que merece la pena vivir, y morir. Los monstruos (los reales y los simbólicos) viven entre tinieblas, incompletos y violentos, inseguros y autodestructivos; ineficaces y realmente ciegos ante esa luz única.
Se le pueden criticar a M. Night Shyamalan muchas cosas (por ejemplo, que actúe en sus películas o que subraye tanto sus finales), pero es incontestable que se implica al máximo en las historias que cuenta. Es uno de los pocos directores que escriben sus propios relatos y que se atreven a exponerse de una manera tan valiente, casi suicida, ante el público, exprimiendo todo su ser (todo su talento, todo su esfuerzo) en cada trabajo. Por eso resulta tan triste, y al mismo tiempo tan irónico, que esté siendo vapuleado sistemáticamente por la crítica especializada de su país (y de otros que bailan detrás) prácticamente desde el estreno de ‘El protegido’, cuando decepcionó a los que esperaban ‘El séptimo sentido’. Los monstruos se están cebando con él, cada vez con mayor irritación, pero (al menos por ahora) parece que el hombre resiste, fiel a su estilo y su visión única, tanto del cine como de la vida.
La primera secuencia ya nos deja agarrados a la butaca (o al sofá...) con una batalla entre el Surprise y el Acheron que le da sopas con honda a todo lo visto anteriormente en el género. No contentos con esto, con el Surprise inicialmente derrotado, hay una asombrosa incursión en la oportuna niebla que el “afortunado” Aubrey emplea para salvar el pellejo. A esta le sigue una persecución implacable que lleva a Aubrey y su tripulación a bordear el cabo de Hornos (el punto más meridional de América) y llegando hasta las Islas Galápagos. Una travesía extrema en la que los caracteres de Aubrey y Maturin chocarán, pues son dos criaturas opuestas. Ahí surge el tema de la película: la lucha entre el deber militar y la negación de la guerra en favor de una investigación del mundo, tanto cientifica como moralmente. Jack necesita a Maturin porque es un excelente médico, y Maturin a él porque gracias a esas expediciones belicistas puede ver mundos que por entonces eran desconocidos. Lástima que al final (¿era realmente necesario?) se impusiera el discurso belicista de manera tan abyecta.
Nunca (pero nunca…) habíamos presenciado la disciplina de la marina británica con tanto lujo de detalle. Los marinos británicos eran los mejores del mundo, y aquí averiguamos por qué: disciplina de hierro, profesionalidad extrema, estoicismo estricto, conocimiento profundo de la compleja convivencia en altamar, y un largo etc. Al margen de todo, se encuentra Stephen Maturin, abnegado médico que encuentra una oportunidad de oro cuando pierde al Acheron y puede explorar a placer las Islas Galápagos, y su fauna y su flora (aunque para bajar a tierra tiene que pasarlo bien mal a cambio). Sin embargo ha de abandonarlo todo cuando sea él, y no otro, el que reencuentre al Acheron. ¿Era necesario que Maturin animara a Aubrey en su carácter militarista, que participara en la batalla? Este precioso personaje queda completamente desdibujado, es una excusa para lo políticamente correcto, gracias al cual queda patente la voluntad conservadora (desde un punto de vista ideológico) de la película.
El relato ya adolecía de verdadero peso emocional, porque los integrantes de la tripulación, a pesar de pasarlo verdaderamente mal en la persecución del Acheron, no dan muestra en pantalla de una respuesta anímica, de que el paso del tiempo o la dureza de los avatares que sufren dejan huella en ellos. Esto, y que al final resultan un grupo de angelitos entrañables, más que una tripulación de duros marinos, es algo que se siente y perjudica la sensación final. Hay una absurda tendencia a dulcificar o hacer entrañables a unos personajes que no lo necesitan. Añadiendo una falsa negación del patrioterismo más elemental, tenemos completados los flecos de los que hablaba en un principio. Da cierta grima que Weir, australiano de pura cepa, haga semejante apología del imperialismo británico, imperio que trató a Australia como colonia menor y que les dejó en la miseria (como suele hacer, por otra parte). La vida es así de extraña.
Pero nadie puede negar la calidad de esta película. No sólo la espléndida fotografía de Russell Boyd (galardonada con un Oscar), también la dirección artística de William Sandell. Pero sobre todo la dirección increíblemente dinámica y poderosa de Weir, que se enamora, y nos enamora, del mar y de sus mil y una vicisitudes, de la vida en un barco frágil y robusto al mismo tiempo, de pasiones y necesidades enfrentadas, del carácter esencialmente contradictorio, mezquino y luminoso, violento y sereno, del ser humano.
No va a ser instantáneo: el modelo de 24 pulgadas seguirá en las tiendas, pero a un precio rebajado para que se vendan hasta que ya no queden unidades. Lo mismo se va a hacer con la pantalla antigua de 30 pulgadas: se venderá a 1799 dólares hasta que ya no quede stock. En cuanto se agoten las existencias de estas pantallas desaparecerán definitivamente del mercado.
En cuanto a la pantalla de 30 pulgadas ya le tocaba la jubilación desde hace tiempo, aunque puede que a algunos no les guste que sólo se venda la pantalla de 27 pulgadas sin ninguna opción más pequeña y asequible. Según Apple, el nuevo modelo de pantalla “es ideal para los usos que le están dando los clientes”.
Así pues, volvemos a tener una simple pantalla de Apple en circulación y no dos como muchos esperaban. El tiempo dirá si ha sido un buen movimiento o no, aunque tenemos la buena noticia de que el precio del nuevo panel es más bajo que la alternativa a la que siempre han recurrido los usuarios: Dell.
El primer capítulo de la trilogía ‘Millennium’, que en Estados Unidos se titula ‘The Girl With the Dragon Tattoo’ (‘La chica con el tatuaje del dragón’), gira en torno a la desaparición de una joven; un periodista con problemas con la justicia y una experta hacker de oscuro pasado trabajarán juntos para intentar resolver el caso, cuyas raíces son más profundas y tenebrosas de lo que parece en un principio. Cabe señalar por último que el guión del remake lo firma Steve Zaillian (‘American Gangster’), y que ya hay una fecha para el estreno: 21 de diciembre de 2011. Me da en la nariz que esta vez no van a meter el 3D, la (notable) película sueca recaudó en todo el mundo 100 millones de dólares; imaginaos lo que va a lograr la nueva.
PD: Los productores han asegurado que buscan a una actriz desconocida para encarnar a Lisbeth, mientras en Internet se baraja una lista de candidatas cada vez más numerosa. Natalie Portman ha sido la última en negar que participará en este proyecto.
Basada en los personajes de DC Cómics, ‘Green Lantern’ nos presenta a Hal Jordan, un piloto temerario cuya vida cambia por completo cuando recibe un poderoso anillo verde que le otorga extraordinarios poderes, convirtiéndose así en miembro de un escuadrón intergaláctico cuya misión es mantener la paz en el universo. Ryan Reynolds, Blake Lively, Mark Strong, Peter Sarsgaard, Tim Robbins, Angela Bassett, Temuera Morrison y Jon Tenney, entre otros, protagonizan la película, que ha sido dirigida por Martin Campbell (‘El zorro’, ‘Casino Royale’).
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PD: El guionista de cómics Geoff Johns ha participado como supervisor durante todo el proceso creativo.