
Ya pasó la Noche en Blanco 2009, un evento que se celebra en varias capitales europeas, y que consigue que cientos de miles de personas se echen a la calle para disfrutar de la ciudad, su ciudad. En Madrid, es una propuesta que ha calado hondo. Varias de las principales arterias de la ciudad, normalmente abarrotadas de coches, ceden su espacio a los madrileños, nosotros.
Se organizan diferentes actividades, lúdicas y culturales. Danza, pintura, arte vanguardista y música, mucha música. Este año, aun con el presupuesto reducido (ya se sabe, la dichosa crisis), ha sido uno de los que más he disfrutado viviendo por una noche en la calle. Desde la plaza de Atocha, hasta el paraninfo de la Universidad Complutense, donde pudimos bailar al aire libre con el festival Animo.6
Nuestro recorrido empieza sobre las diez de la noche en la estación de Atocha. Allí, un gigantesco burro al estilo del toro de Osborne invita a la reflexión. Tampoco hay mucho que observar, ni que pensar. No llegué a entender el significado de esta escultura, así que comenzamos a subir muy pronto por Recoletos, para encontrarnos con otras actividades que merecieran más la pena.
Toda la Castellana era peatonal, y se encontraba abarrotada de gente. En la Cuesta de Moyano, nos encontramos con la primera etapa de una de las mejores ideas que he visto para hacer que la gente disfrute de su ciudad. Una pantalla gigante, donde un profesor virtual se encargaba de darnos unas sencillas y divertidas clases de baile. Y enfrente, muchos madrileños se animaban a mover el esqueleto.

Después de hacer unos sencillos estiramientos al aire libre, intentamos entrar al Jardín Botánico, donde habían montado una curiosa instalación lumínica, que consistía en un camino de luces verdes. ¿La particularidad? que dichas luces eran bombillas metidas dentro de bolsas de suero hospitalarias. La cola era de cerca de media hora, y nos conformamos con lo que se veía desde la valla del recinto…
Subimos hacia el Museo del Prado, en cuyos exteriores había montada otra pantalla con otro profesor virtual, que nos enseñó unos ¿sencillos? pasos de ballet. ¡A mí me costó bastante seguirle! ¡Es más sencillo bailotear techno! Llegando a la Cibeles, nos encontramos con una orquesta interpretando un chotis, que también bailamos religiosamente. Mucho más fácil que el ballet.

En Cibeles, uno de los platos fuertes de la noche. Aquí se encontraba el escenario fin de fiesta, pero a estas horas (ya eran las doce), ooootra pantalla, que proyectaba a dos profesores que enseñaban ¡Tektonic! Quizás ésta fuera la atracción más concurrida de la noche.

Tocaba dar un paseo por la Gran Vía, que para esta ocasión lucía un traje de gala. Creo que es mejor que hablen las imágenes. Estaba precioso, con toda la ciudad echada a la calle y las fachadas luciendo vistosos colores.

Antes de desplazarse hasta el destino del fin de fiesta, que era el festival Animo, pasamos por Plaza de España, donde se estaba celebrando la final del campeonato de España de Batalla de Gallos, una modalidad que enfrenta a vocalistas de hip hop a ritmo de improvisación. No pudimos escuchar gran cosa, pero la final congregaba a gran número de jóvenes, y también curiosos.
Y por último, un autobús nos llevó a Ciudad Universitaria, donde tenía lugar Animo.6, un festival que apostaba por la vanguardia electrónica, tanto musical como visual. El emplazamiento, amplio e inmejorable para la celebración de festivales, aunque quizás faltaba infraestructura. Un escenario imponente y un sonido más que decente acogía las diferentes sesiones que iban a tener lugar.

Este festival ha pasado por mejores horas. Aún recuerdo otras ediciones pasadas con los franceses de Freak’n Chic, Dan Ghenacia y compañía, de invitados de honor. Pero esta vez todos los artistas eran madrileños, Djs de aquí que, sinceramente, creo que no estuvieron a la altura.
Un minimal soso, aburrido, soporífero. Con lo divertida, oscura o seria que puede ser una sesión de minimal techno (yo que sé, Barem, Gaiser, Alex Under o el mismo Santi Xpansul que es de Madrid).... Esperaba más, mucho más, de todos los Djs. A la mayor parte, pero especialmente a Play the Game, los disfruto muy a menudo en los clubes de la capital. Sin embargo, estuvieron bastante flojos. Claro que al público parecía no importarle.

Era gente joven, muy joven, desde luego muchos ni habían cumplido la mayoría de edad. Y en general, muy borracha. Se vieron pocos o ningún baile, ambiente no demasiado festivalero, pero eso sí, aquello estaba abarrotado. Aunque más gente aún bebía en las inmediaciones del recinto.
Más nos vale a los más viejos del lugar (y sólo tengo 24 años, ¡qué triste!) que nos vayamos acostumbrando a las nuevas generaciones, porque mucho me temo que en eventos de este estilo, los que sobramos debemos de ser nosotros. Porque allí todo el mundo se lo pasaba bien. Yo me lamentaba de no haber estado más tiempo paseando por Madrid.
En cualquier caso, y salvando la decepción del festival Animo.6, un notable alto para la Noche en Blanco. Un evento que une a la ciudad y la articula alrededor de su estructura más esencial, la calle. Lo pasé muy bien y desde luego espero otra ocasión semejante. ¿Hasta septiembre de 2010?
Fotos | Vladimir
En Noctamina | Animo.6