En esta ocasión no está sólo, y lo acompaña en sus peripecias el también piloto Arthur Coutard. Evidentemente, si ya en su paso por las ciudades levantaba alguna que otra ampolla por atreverse a subir donde no debiera, verle en estos bonitos paisajes naturales, puede llevar a pensar a más de uno que tampoco es lo más conveniente lo que hace nuestro amigo Dupont. Pero qué queréis que os diga, no seré yo quien le juzgue, y menos mostrándonos unas imágenes realmente preciosas. Así que toca disfrutar de los Alpes franceses de la mano de Julien y Arthur. A ver qué os parece…