Twittour 2012 en El Encina En las últimas semanas he leídos dos artículos, que aunque de diferente temática, tienen a mi juicio bastante más en común de lo que podría pensar. El primero de Golf Digest habla sobre la amistad que se ha forjado jugando el golf. El segundo habla de la relación que se establece entre directivos cuando estos han jugado al golf juntos.
El golf nos enseña muchas cosas, destacaría que nos enseña a ser humildes y a ser empáticos. Sea cual sea tu nivel, cuando un compañero de partida tiene un mal día o pega un mal golpe, todos nos sentimos identificados, todos sabemos lo que se siente. Todos tenemos esos días, todos pegamos esos golpes.
Pero al mismo tiempo que el golf nos enseña a ser humildes o ser empáticos, nuestras reacciones también enseñan al resto de componentes de la partida como nos comportamos en momentos de presión, como reaccionamos ante la adversidad, como encajamos los malos golpes o como celebramos los buenos golpes .
Seguro que una buena parte de vosotros al igual que yo, sabéis de jugadores con los que si tenéis que volver a salir en un torneo os dais de baja, personas de las que no te fías un pelo al contar los golpes, al buscar bolas o por su manera de reaccionar antes los malos golpes preferías no estar ahí. Al mismo tiempo, que seguro que os habéis encontrado con otras personas con las que compartir cuatro horas y media de charla, de emociones, de experiencias y disgustos es todo un placer.
Esa confianza o desconfianza que se puede generar jugando no se queda en el campo de golf, si no que se traslada a otras actividades en las que dichas personas vuelven a coincidir. ¿Qué imagen tendrías de un proveedor que en el campo de golf ha hecho trampas?, ¿qué pensarías en una entrevista de trabajo si al entrevistado lo has visto tirar los palos al aire al fallar golpes?
Por todo lo anterior me resultan más que interesantes los torneos a los que yo denomino sectoriales, como puede ser el Torneo Femepa o los distintos torneos de la Fundación Cofares, en el que los actores de un sector compartirán un día de golf y quizas, según lo visto y compartido durante estos hoyos, saldremos del campo de golf teniendo las ideas bastante claras con quien si y con quien no nos gustaría tener una relación profesional en el futuro.
Otro buen ejemplo de lo hablado en este post es sin duda el twittour , que nos ha demostrado la relación de amistad que puede surgir cuando personas que no se conocían antes de twitter, pero que comparten una misma manera de enteder el golf se juntan en un campo de golf. Es esa relación de amistad confirmada en los torneos del twittour, lo que hace tan especial a este circuito, y que al mismo tiempo, resalta el importante carácter social que tiene un deporte como el golf.
Imagen| Luis Corrualo-2012
