
Por activa y por pasiva, lo he escrito, hablado y argumentado. Los catálogos de Zara no son de mi predilección. Y si el catálogo de temporada no es que descubra América, los lookbooks mensuales no llegan ni pisar tierra. Sin embargo hay algo que me atrae del lookbook de abril…
Entre dos aguas

Sus propuestas no suelen estar entre mis 10 mejores estilismos de los catálogos low cost del mes,al menos no todas las que debieran. No es mucho pedir considerando que
Zara ya ha superado en ventas mundiales a
H&M y que Pablo Isla ha tenido que pedir un crédito para pagar el
IRPF de su sueldo (en acciones) del pasado año.
Estamos ante un gigante, un Goliat de proporciones pantagruélicas que crece y crece…
Nights in white saten

Pero ello no es directamente proporcional a su imagen, su marketing y sus catálogos. No obstante algo me ha encandilado de esta colección de abril…
Y es su modelo. Recuerdos de Gauguin y de sus tahitianas han venido a mi imaginación al contemplar su mirada penetrante, su pelo azabache y su aura étnica.

Y nadie mejor que ella para vestir de blanco impoluto y blanco omnipresente en todos y cada uno de los looks.

Desde vestidos de inspiración amish con encaje y semitransparencias…

Hasta levitas que tapan tejidos perforados en color pastel que tanto nos suenan…

Y chalecos de inspiración smoking que también nos traen recuerdos de otras
maisones a las que el imperio, y sus emperadores, no quitan el ojo desde su castillo.
Pasado perfecto

Unas pinceladas surrealistas, una pintura al lienzo y tenemos la versión post moderna de una haitiana de Gauguin que ahora reside en Nueva York y bebe cosmopolitan.

Cuando tiene nostalgia ella se viste con los tejidos y encajes de sus antepasadas y evoca aquella época en la que las enaguas cubrían las piernas y la discrección cubría las mentes.
Presente pluscuamperfecto

Pero el presente siempre supera al pasado y ahora las mujeres no visten enaguas pero sí peplum. Lo hacen de una moda jamás imaginada, mezclándolo con sudaderas, algodón y el sport más casual.
Si Gauguien levantase la cabeza… quizás le encantaría.
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La moda a veces es contradictoria y nada le complace más que contradecirse a sí misma. Hoy nos dice que luzcamos lo que ayer era un esperpento y mañana será deleznable lo que hoy es una prenda it. Todo ello sumerge a las fashion victims en una loca espiral de compra/tira/guarda de la que el resto de la población se regocija y enorgullece en no seguir o no importarles. ¿Es esto así? ¿Unos siguen la moda y otros la esquivan? ¿Hay población indemne a lo que los mandamases del sector, habitualmente de nombre desconocido, predicen y ordenan? ¿Qué nos dicen hoy que sí y ayer que no?
Las flores no se mezclan

Lucir floripondios de tamaño considerable siempre ha sido considerado cuando menos peligroso y cuando más propio de turistas mayorcitas anglosajonas amantes de Agatha Christie y de la reina madre (por no decir de Doña Croquetas). Esta primavera-verano 2012 no acertarás si no las luces, grandes, maxi grandes, híper grandes y juntas, mezcladas y de arriba a abajo. Los colores flúor son horteras

En los 90 lucir algo flúor era ir proclamando que Ice, ice baby era tu lema de vida, MC Hammer el concierto soñado al que desearías ir y Smiley tu héroe por encima del Cruise de Top Gun, en definitiva, ser una paria de la moda. Por arte de birlibirloque asistimos esta temporada a un cambio de planes de la moda: si no tienes algo flúor tu armario no es it y tú no eres it. Siempre nos queda hacer caso de mis compañeras Chloe y
Charlie y sus exquisitas recomendaciones con este color como base.
Las faldas plisadas engordan

Incontestable. Ayer: si tu perímetro de cadera superaba los 90,
olvídese señorita de una falda plisada.

Hoy: si te olvidas de una falda plisada, olvídate de estar a la moda. ¿No os avisamos ya en
nuestro guardarropa imprescindible de primavera?
Gafas de ver una dama de alta alcurnia ¡nunca!

Un médico te decía:
señorita, tiene usted que llevar gafas…¡Horror, crujir de dientes y pesadillas nocturnas! Soñabas con las carcajadas de la clase, de tu chico, del colegio por entero y tú en medio del patio llorando y empañando tus gafas de empollona que ni el mismísimo Steve Urkle hubiese alabado. Pero el viento se lo llevó y ahora si no tienes un cierto torque
nerd, eres una
nerd. Así es la vida, así es la moda..
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